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jueves, 27 de abril de 2017

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II"




“…Dicen que; cuando una persona se encuentra en una situación de peligro, en la que está en juego su existencia y justo antes de fallecer, atraviesan por su cabeza en forma de una película los eventos más importantes que ha experimentado durante la vida: amores, alegrías, desengaños…entre otros recuerdos. Esto quizás mitigue en algo el pavoroso momento de enfrentar a la muerte. Principalmente cuando uno se encuentra consciente y puede percibir que el final de sus días llegará en instantes, de una manera ineludible. Pero por desgracia ese no fue el caso de.... No fue rápido, ni perdió el sentido y tampoco sufrió un paro cardíaco. Al momento de impulsarse y lanzarse al vacío, sus extremidades inferiores producto del pánico al verse forzadas a realizar algo que no deseaban y que iba contra el instinto de conservación de cada ser humano, permanecieron rígidas y tercamente, en lugar de impulsarlo alejándolo del rascacielos, continuaron inmóviles; tiesas como postes de acero, ocasionando que se precipitara hacia adelante pero sin separarse del edificio; lo cual causó que cayera de cabeza con los brazos extendidos con dirección al piso aunado a una ráfaga de viento que lo mantuvo adherido a la estructura, causando la fricción de su rostro desde el piso ochenta al sesenta. Frotando su piel contra la pared de cemento como si fuera un rallador de queso, desintegrando la parte izquierda de la cara: desapareciendo la oreja, piel, músculos, nervios, encías y llegando hasta el hueso. Produciendo una lacerante e insoportable sensación de ardimiento. Quería gritar pero su boca era una masa similar a un puré sangriento de donde solo escapaba un gruñido sordo y le era imposible abrir. Agitaba los brazos en forma perpendicular con desesperación como si tratase de volar, intentando en vano sostenerse de algo para detener la caída mientras su corazón exaltado quería escapar a través de su prisión de carne y huesos. Al llegar al piso sesenta, su hombro y brazo derecho colisionaron de lleno con uno de los salientes de la fachada de concreto, causando fracturas múltiples; lo que hizo que se alejara unos centímetros del edificio permitiendo continuar su cita con el asfalto sin interrupciones. El inmisericorde ardor del rostro, se mezcló con las enloquecedoras punzadas de dolor que sentía en lo que permanecía del hombro y su pulverizado brazo, amén de la alucinante sensación de vacío y vértigo que salía desde la base de su estómago; pasaba por su garganta y llegaba hasta su cerebro al ver que las personas, vehículos y edificaciones crecían velozmente. Aterrizó dentro de un automóvil descapotable BMW con el techo cerrado que se encontraba vacío. Atravesó la cubierta de fibra de vidrio y destrozó el vehículo al tiempo que su cuerpo se desmembró como si fuera un marioneta de trapo esparciendo músculos, órganos, huesos, sangre y diversos fluidos en el interior del convertible. Para… ese trayecto de casi once segundos estuvo colmado de dolor, agonía y espanto; y fueron largos, demasiado largos. Eternos…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de:


"El Visitante Maligno "
"El Visitante Maligno II"
Disponibles en:   Amazon 


sábado, 10 de diciembre de 2016

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón


SOLO PARA ADULTOS.


“…Encerrado entre los árboles,…miraba hacia todos lados buscando una salida; pero solo tenía alrededor una muralla de vegetación y podía oír los pasos de la “cosa” que se acercaban a la carrera. Empezó a retroceder caminando en dirección opuesta a esos horribles sonidos. Sin darse cuenta tropezó con una rama cayendo de espaldas entre la hierba y el lodo.

Producto de la caída, se golpeó la parte posterior de la cabeza y rodó quedando con el rostro embarrado y cubierto de hojas perdiendo el sentido de orientación por unos segundos. Abrió los ojos experimentando un agudo dolor de cabeza. Mirando hacia arriba comprobó con terror cómo los árboles lo habían rodeado por completo y sus ramas se adelantaban como si fueran lanzas tratando de atravesarlo; las copas de los árboles formaron un amenazante y pavoroso círculo a su alrededor como una suerte de prisión sobrenatural. Observando sobre las ramas lo único que pudo distinguir fue el lánguido resplandor de uno de los bordes de la luna que iba desapareciendo como si fuera un eclipse. Trató con esfuerzo de incorporarse pero fue imposible. La monstruosa pata delantera izquierda de la bestia colocada sobre su pecho lo presionaba impidiéndole levantarse. Aquella aberración lo había atrapado. El niño dominado por el pánico permaneció inmóvil, cerrando los ojos, petrificado por el horror y la pestilencia proveniente de ese ser…

— ¡Llegó tu hora, pequeña mierda…!— susurró el monstruo. —Voy a tomarme mucho tiempo para joderte— le dijo al chiquillo.

— ¡ABRE LOS OJOS! ¡ABRREEELOOOSSS…!— ordenó la entidad aullando con furia.

El niño abrió los ojos. Tenía la cara de la bestia apenas a unos centímetros de la suya. El ojo por donde entró la rama se encontraba obstruido, con el pedazo de vegetación aun clavado en éste de donde chorreaba un líquido espeso y amarillento que se escurría sobre el pómulo de aquella cosa. El otro ojo lo miraba con irracional furia, mientras de entre las piernas su enorme, infecto y horripilante sexo se erguía como un asta en ristre. Abrió el hocico mostrando amenazante las hileras de dientes putrefactos, afilados como navajas. El aliento y fetidez de “eso” se introducía por la nariz y boca de su víctima llenándolo por completo de inmundicia y provocándose unas terribles nauseas, apenas superadas por el sobrecogedor momento de pánico por el que estaba atravesando.

La “criatura” abrió aún más el hocico, sacando su lengua mientras la saliva espesa y verde oscura caía sobre la cara del niño. Se dispuso a dar la primera dentellada para arrancar parte del rostro del paralizado infante. De imprevisto el suelo cedió y el chiquillo cayó en un hueco fusco y profundo; mientras aquella entidad permanecía al borde del hoyo mirando como éste iba hundiéndose en la oscuridad. El muchacho caía rodando y golpeándose mientras continuaba descendiendo en ese pozo sin fin.”

— ¡AAAAHHHGGG!— fue el angustioso y terrible grito que salió de su garganta— ¡AUXILIOOOO!...

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

Muy pronto “Relatos Espeluznantes” no te lo pierdas…

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sábado, 5 de noviembre de 2016

Fragmento del cuento de terror: “TE AMARÉ POR SIEMPRE”


Fragmento del cuento de terror: “TE AMARÉ POR SIEMPRE” del libro “RELATOS ESPELUZNANTES” de:
Fernando Edmundo Sobenes Buitrón (muy pronto a la venta)


SOLO PARA ADULTOS.

“Por fin; después de dos años, había logrado reencontrarse con su amada. Es decir… a eso…, que se hallaba en el féretro.” 

“La mezcla de fluidos preservantes que utilizó el obsesionado hombre para evitar la natural descomposición del cuerpo, había sido casi infructuosa. El cadáver, acusaba el desgaste y el paso del tiempo. El vestido con el que fue inhumado, se había convertido en jirones. La osamenta conservaba algo de piel; transformada en una especie de lúgubre costra marrón que la cubría desde la frente hasta la parte inferior de las fosas nasales y continuaba a lo largo del cuerpo; revistiendo en parte las raquíticas extremidades similares a palos, decoradas de manera espantosa por la yerma y repugnante capa oscura. Los cabellos se habían desprendido dejando a la vista el cráneo arrugado y marchito. Los ojos, consumidos por la muerte, desparecieron y su lugar fue ocupado por dos orificios negros. Los dientes amarillentos permanecían sujetos a las resecas y ennegrecidas encías, unidas en un gesto siniestro, dando la sensación que; en los últimos instantes de vida, la mujer hubiera experimentado un gran dolor. Desde el mentón hacía el vientre, se podía apreciar un enorme boquete por donde habían surgido los órganos inflamados como consecuencia de los gases pútridos que luego estallaron, salpicando el ataúd con su inmundicia, hasta derramarse al fondo del recipiente metálico.” 

“… sin importar el aspecto dantesco de la momia, se inclinó y besó su frente con devoción. Acarició el rostro descarnado tratando de retirar algunos de los insectos muertos y levantó el cadáver con la mayor delicadeza que fue capaz retirándolo de su lugar; al tiempo que la capa que cubría las extremidades se deshacía entre sus dedos y algunos huesos caían sin sostén, quedando solo entre sus brazos, la cabeza y el tronco de su amada. Pero eso no lo amilanó. Colocó el despojo en la carretilla y luego regresó a recuperar los restos óseos, así como los cabellos esparcidos entre las emanaciones resecas y oscuras.” 

“Después de comprobar que el ataúd no guardaba ningún resto humano, colocó la tapa en su lugar. Abrió la puerta y tomó la carretilla con su tenebrosa carga. Una vez afuera, volvió a cerrar con llave y marchó hacia su vehículo…” 

“Aún era de noche cuando llegó a casa. Pese a que sudaba a chorros, sabía que no había tiempo que perder. Estacionó en la entrada y; oculto por las sombras, cargó con el lúgubre esperpento conduciéndolo a la alcoba. En ese lugar; al lado del lecho, había colocado una mesa con una serie de extraños objetos: alambres, una peluca, seda, ganchos, trapos, agujas, hilos, perfume, tubos y otros entre los que resaltaba; un vestido de novia.” 

“Sin dilaciones; empezó su demencial y espantoso trabajo.” 





sábado, 1 de octubre de 2016

Fragmento de la novela: de terror: "El Visitante Maligno"



Fragmento de la novela “EL VISITANTE MALIGNO”

SOLO PARA ADULTOS

“…Por fin éste; ubicándose sobre su esposa, comenzó a penetrarla. La mujer gozaba a plenitud del momento de intenso placer, al sentir el rígido ariete entrando y saliendo de su cuerpo; tratando de llegar hasta sus entrañas… se dejaba cabalgar aferrándose con fuerza a la cama, encendiendo su pasión cada vez más a causa de las embestidas que recibía con satisfacción. Sentía la respiración agitada de su marido y el vigor con el que la poseía; con un deseo carnal que no experimentaba desde hacía tiempo. Ambos se dejaban transportar por la lujuria y la pasión. Sin darse cuenta, volteó la cara hacia el corral y miró con asombro el bebé estaba de pie; sujetándose de la baranda y los miraba con una sonrisa cómplice. Trató de separarse del hombre para cubrir su desnudez; pero éste no lo permitía, horadándola con mayor dureza, mientras el niño comenzaba a reírse a carcajadas, con una voz muy poderosa le dijo a su madre:

—Así es que te gusta que te follen ¿verdad perra? Te encanta que te taladren como una puta demente. ¡PERRA ASQUEROSA!, ¡CERDA INMUNDA…!

Presa de horror trató con vehemencia de separase de su pareja quien proseguía concentrado en el acto sexual sin inmutarse y de un modo salvaje. En ese momento percibió un lacerante dolor en la espalda; justo entre los omóplatos, causado por una mordida brutal que le arrancó un pedazo de piel y músculos estremeciéndola de pies a cabeza.

— ¡AAAHH!— gritó desesperada— ¡ME ESTÁS LASTIMANDO…! ME ESTAS HACIENDO DAÑO!, ¡SUÉLTAME!

…se detuvo por un instante para voltearla con fuerza colocándola boca arriba para que pudiera verlo. El cuerpo del hombre era una masa informe de huesos, carne desgastada, placas de sangre descompuesta y varias alimañas. Las cuencas de los ojos se encontraban vacías y; en su lugar, mostraban dos huecos vacíos y oscuros. La nariz había desaparecido quedando tan solo los orificios nasales por donde entraban y salían los bichos a voluntad. De la boca abierta empezaron a emerger algunos dípteros emitiendo su peculiar y aterrador zumbido. En ese instante el esperpento mordió el seno derecho hasta arrancar el pezón, masticándolo hasta tragarlo mientras la sangre brotaba en un chorro salpicando por todas partes al tiempo que… gemía de dolor…

— ¡Sigue, sigue!, ¡no te detengas!— dijo... — ¡NO TE DETENGAS, PERRA!
— ¡NO, NOOO, NOOOOO….!—gritó ésta tratando de huir sin conseguirlo, debido a la formidable fuerza de su torturador…

…De la boca del hombre convertida en una horrenda y lúgubre gruta empezó a surgir cual reptil una gran lengua oscura y pastosa que alcanzó el rostro de la mujer, empezando a lamerla con voluptuosidad dejando a su paso un rastro de saliva espumosa de tono amarillento. Luego se deslizó sobre el cuello, senos y continuó en su repugnante y aterrador periplo hacia el vientre de ésta; en tanto que el monstruo, haciendo caso omiso de los gritos de espanto y dolor de la mujer, proseguía con las animales embestidas, destrozando por dentro a su “amante”…” 


Fragmento de la novela de terror: “EL VISITANTE MALIGNO” DE Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

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Muchas gracias y saludos desde Venezuela.


domingo, 25 de septiembre de 2016

Fragmento de la novela de terror: "EL VISITANTE MALIGNO"




Fragmento de la novela de terror: “EL VISITANTE MALIGNO” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

SOLO PARA ADULTOS

“—«Qué paradoja— Pensó— La Biblia dice con claridad que no se adoraran imágenes de ningún tipo. ¡Qué contradicción!»
Caminó por el pasadizo central, a lo largo de ese corredor testigo de la fe de muchas personas que acudían a poner su esperanza y sus ilusiones en la religión. ¡Cuántas ceremonias se habían realizado en ese lugar!; ¡cuántas bodas, bautizos, confirmaciones, comuniones y demás se habían llevado a cabo en ese recinto! A veces por las noches le gustaba estar allí; y así, rodeado por el silencio, se colocaba en uno de los asientos con las luces apagadas y le parecía escuchar el murmullo de las oraciones y las súplicas al Señor que ahora le causaban tristeza y desilusión.
—« ¡Pobre gente!—recapacitó— ¡Qué engañados y manipulados! y yo tengo mucho que ver en eso.»
…era el párroco del pueblo desde que se inauguró. En un comienzo; realizaba las misas y daba sus sermones apegado a todo lo que había aprendido en el seminario. No razonaba y su fe era inmensa. El amor por Dios y su Iglesia le nublaban los sentidos impidiendo que fuera capaz de ver más allá. De ser capaz de entender lo que había detrás de todo. El gran negocio; la gran estafa que venía desde El Vaticano, no eran para él. Estaba harto y lo que colmó su decepción fue ese “experto”; el especialista nombrado desde las más altas autoridades del poder, para ejecutar las expulsiones demoníacas.
— ¡Qué estupidez!, ¡qué gran mentira e hipocresía!, La gente no merece ser engañada de esa forma.
Sentado en la primera fila de las bancas observaba los cuadros colgados en las paredes donde se podía apreciar frescos de la vía crucis de Jesús. Miraba los ventanales, y los vitrales con azulejos de colores que representaban santos, a la Virgen y demás. El elegante piso era de mármol de color beige, y los adornos de la capilla distaban muchísimo de ser austeros.
— ¿Qué hemos hecho?—dijo —Esto no es lo que tú querías, ¿qué necesidad tenemos de venir a un sitio así para comunicarnos contigo? ¿Acaso únicamente si estamos aquí nos escucharas? ¿Si no venimos, no lo harás? ¿Es que quizás no interpretamos lo que tú deseas Señor? ¿Lo qué nos ocurre es un castigo de tu parte? ¿Debemos todos de pagar por las culpas de los demás? Dime, por favor Señor.
Poniéndose de pie se dirigió al altar y miró fijamente a los ojos del Cristo crucificado diciéndole:
— ¿Es esto una venganza por lo que te hicimos? ¿Tu padre nos envió esta penitencia por haberte asesinado? ¿Por qué permites todo esto? ¿Qué es lo que quieres? ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?— gritó con desaliento.
Sentía que el corazón le latía con fuerza mientras una gran tribulación lo invadía por completo.
—No; estas imágenes no representan a Dios. Esta doctrina no lo representa. Tan solo es una excusa para que algunos se llenen de riquezas, poder y placeres en su nombre. No tenemos contacto con Dios; con el Dios verdadero. Aquel que tiene el poder sobre el bien y el mal; el creador de todo lo que existe, ha existido y existirá. Estamos tan obsesionados con nosotros mismos; en vivir bien, en tener riquezas, en obtener cada día más poder sin importarnos los demás, que somos capaces de los más execrables crímenes con la finalidad de satisfacernos. Por mezquindad y egoísmo sin que nos importe el sufrimiento del prójimo; hemos prostituido el significado de Dios y nos escudamos en su nombre, para hacer lo que nos viene en gana y ampararnos en ello.”
— ¡Cínicos, mentirosos y blasfemos!, eso es lo que somos; nuestra fe va de acuerdo en lo que podemos ganar. Sádicos y manipuladores; ponemos la imagen de un ser humano siendo masacrado; flagelado, crucificado y asesinado a la vista y paciencia de todos los que acuden aquí, sin importar que haya niños que tienen que soportar esa imagen salida de una película de terror. De una mente perversa y maquiavélica que ha urdido la imagen del hijo de Dios, sangrante y agonizante. Con una corona de espinas enterrada en su cabeza; sendos clavos atravesando sus manos y pies, y una herida sangrante en el costado siendo humillado y destrozado con el fin de causar una malsana devoción. Absurdo remordimiento y lástima. ¡Qué miserables!, ¿cómo he sido parte de esto?”
—Dios debe ser amor; regocijo, bienestar, perdón y absolución. No amenazas, chantajes, venganzas y castigos. No personas siendo torturadas; ni recuerdos de “santos” y estigmatizados. Tampoco recuerdos de persecuciones y masacres; ni manipulaciones de sacrificios llevados a cabo “por nosotros”.
—Estaba ciego sin percatarme de toda esta farsa; de cómo he sido engañado y como millones de personas son engatusadas y manejadas a través de su fe en Dios. Cómo esto se viene trasladando a través de los años y de generación en generación imponiendo dogmas e ideas para mantener a la Iglesia; a una doctrina que nunca debió existir de esta forma. Ni se mantuviera con la credulidad de la gente y ni siquiera respeta los preceptos que aparecen en la Biblia, errados o no.
—Señor; quiero creer en ti—mientras las lágrimas comenzaron a humedecer su pálido rostro—deseo creer que realmente existes. Pero al ver todo lo que está sucediendo tengo dudas. No quiero eso. Deseo saber que de verdad existes y que todo ocurre por alguna razón. Perdóname por haberte ofendido siendo cómplice de esta “iglesia”, quiero en verdad sentirte Señor, no nos desampares. No permitas que el mal siga haciendo daño.

Cayó de rodillas en el piso y continuó llorando sin consuelo…”

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sábado, 18 de junio de 2016

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón




SOLO PARA ADULTOS


“Parada bajo la ducha inmóvil y callada,… lloraba con tristeza, mientras su cuerpo era bañado por el líquido transparente que no lograba despojarla de esa sensación de rabia y amargura a causa de la experiencia que atravesó hacía unas horas. Se sentía sucia y vejada. El hombre la había utilizado como si fuera una cualquiera. Al igual que si se hubiera tratado de una mujerzuela y sin ningún tipo de consideración. Sin que contaran para nada todos sus años de matrimonio; sin que respetara sus deseos y lo que más le afectaba era que no le hubiera importado ser sorprendido por sus hijos. El ataque sexual fue brutal, humillante y doloroso. El ardor del orificio entre sus nalgas aún era agudo y la hacía sentirse miserable… «Fui ultrajada—pensó—fui violada por mi esposo…» Cogiendo el jabón comenzó a frotarse el cuerpo como una maníaca, intentado despojarse de esa costra de suciedad que percibía en su piel que se introdujo hasta sus tejidos óseos y llegó hasta el fondo de su ser. En ese instante odiaba a su marido. Nunca pensó que algún día sucedería eso. Lógicamente con tantos años de estar juntos hubo ocasiones en que discutieron e inclusive pelearon por nimiedades, pero jamás ocurrió algo similar que la hiciera opinar de aquel modo…”


“El firmamento cual si fuera un oscuro escenario cargado de diamantes, rodeaba a la luna que aparecía radiante brillando a plenitud. Parecía una diva en medio de millares de espectadores que destellaban de admiración ante su impresionante figura. El viento soplaba trayendo consigo un suave hálito con aroma a pinos desde el bosque, que se esparcía por todo el poblado con el perfume embriagador de la naturaleza. A esa hora de la noche casi no circulaban vehículos y el vecindario se mostraba apacible y placentero. Las calles se hallaban desiertas con los faroles encendidos en ambos lados de la calzada, al igual que senderos brillantes entre la indiferente penumbra. Lago Feliz se mostraba como un mar de puntos fluorescentes, como pequeñas estrellas sobre la tierra similares a un gran nacimiento navideño. Si no fuera por los resplandores que emitían las viviendas indicando la presencia de sus habitantes, se hubiera podido afirmar que se trataba de un pueblo fantasma…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de

“EL VISITANTE MALIGNO” y “EL VISITANTE MALIGNO II”
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domingo, 27 de marzo de 2016

Fragmento de la novela de terror: "El Visitante Maligno II"





"...Pese a ser católico, le costaba creer —como mostraba el documento—que… hubiese sido víctima de Lucifer. «Al menos en la forma en que lo mostraba la Iglesia»—especuló—."


"...Intuía que en realidad la intención del clero era la de crear un mártir, la figura de un nuevo nombre que le hiciera publicidad. Nada más conveniente que demostrar de una vez por todas que existía el demonio y por ende el infierno. Había mucha información sobre exorcismos y posesiones. La Internet estaba plagada de vídeos de las llamadas posesiones diabólicas; además existía una gran variedad de películas y novelas al respecto que en verdad, lo único que demostraban era la falsedad de tales “apoderamientos satánicos”, “enajenaciones del alma” o como quiera que se le llamase. Por lo tanto con este asesinato, más de dos milenios de la existencia del catolicismo justificaba su razón de ser. De un lado quedaban todos los desaciertos, abusos, excesos y demás actos execrables cometidos por los integrantes de la Iglesia Católica en nombre de Dios que se suscitaron a lo largo de la historia. ¿Qué mejor oportunidad para demostrar la autoridad, pertinencia y vigencia de las enseñanzas bíblicas? ¿Cómo no creer entonces sobre lo trascendental de la Iglesia de Cristo en el ser humano? Ahora por fin, quedarían por el suelo las explicaciones científicas sobre posesiones diabólicas. Nietzsche tendría que estar ardiendo en el infierno arrepentido por todo lo que había escrito sobre ésta y el sacerdocio. Era una oportunidad inigualable a fin de expiar sus atrocidades y demás iniquidades. De una vez y para siempre erradicarían el ateísmo y silenciarían a esas personas que criticaban injustificadamente al clero. Pero esto iba mucho más lejos; colocarse como la más importante, única y verdadera religión del mundo era una ocasión que no se podía desaprovechar. Lograr la supremacía mundial inclusive sobre los gobiernos, como la representación absoluta e inequívoca de Dios en la tierra. He ahí la razón por la cual lo buscaron para llevar a cabo una investigación que arrojara unos resultados en los que les permitiera basar esa premisa..."


Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

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miércoles, 2 de marzo de 2016

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno”












"...De un momento a otro los muebles; lámparas, cuadros de las paredes, adornos y demás objetos comenzaron a vibrar impulsados por una energía invisible a la vez que una espectral bruma gris emergía del piso, plagada de hojas marchitas; amarillas y marrones inundando la sala de estar. La siniestra neblina, empezó moverse en círculos formando un veloz remolino que, poco a poco iba tornándose más lúgubre, concentrándose en uno de los rincones del techo hasta crear una fantasmal silueta."





"La orcina sombra dio paso a un pavoroso espectro adherido al techo con manos y pies, mientras su cabeza giraba ciento ochenta grados de manera irreal y estremecedora. Se trataba de… convertida en la imagen viva del horror. Su rostro pálido como el yeso dejaba traslucir con facilidad los huesos de sus pómulos; tabique nasal, órbitas oculares y encías. Sus ojos obscuros como la noche miraban con agudeza y malevolencia hacia abajo, en tanto que la enorme lengua bífida entraba y salía de la horrenda boca carente de labios y colmada de dientes afilados como dagas. Se encontraba desnuda. Era fácil apreciar su cuerpo sin piel que mostraba los huesos y pedazos de músculos carcomidos por el tiempo, las alimañas del sepulcro y el abandono. Comenzó a desplazarse de cabeza a lo largo del techo y en su avance, iba dejando un rastro de un líquido verde oscuro, creando unas líneas de pesadilla en tanto que las gotas de aquel caldo asqueroso caían sobre los diversos objetos y el piso, llenando todo el lugar de su inmundicia; al tiempo que las pareces se movían con lentitud, y describían rostros humanos que abrían la boca queriendo gritar su dolor pero tan solo podían emitir una especie de infernal susurro. Era un ruido tenebroso y de ultratumba que paralizaba el corazón. Se trataba de murmullos, pisadas, chillidos y gritos apagados de gente torturada, encerrada en un lugar donde solo reinaba la tristeza, el horror y la muerte. "

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno” de:
Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“El Visitante Maligno”
“El Visitante Maligno II”
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jueves, 18 de febrero de 2016

Fragmento de la novela de terror: "El Visitante Maligno" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón



"Abajo;… escuchó los gritos además de la sobrenatural y poderosa voz que pronunciaba el nombre de su hijo cual grito de un demonio emergiendo del averno. Trató de levantarse; más resbaló debido a que el piso se había convertido en una especie de pista de patinaje, a causa de la sangre congelada. En ese instante y dando un espeluznante chillido, la rata dio un brinco aterrizando en su rostro; hundiendo sus afilados colmillos y garras como dagas en la fina y blanda superficie. Mordiendo sin cesar y escarbando con frenesí, arrancando pedazos de piel y músculos. El inmenso dolor que sintió la mujer hizo que emitiera un agudo y desesperante grito al tiempo que de un manotazo, consiguió que el roedor la soltara cayendo al piso; rodando, deslizándose y chocando contra la pared. …se tocó el rostro en donde fue atacada y pudo verificar con terror que tenía varios orificios y cortes de donde escurría abundante sangre. Miró hacia la derecha y pudo ver una botella de vino bajo una de las cajas. En ese momento; la rata volvió a atacar esta vez al brazo, causándole otra herida."


" Las lesiones le dolían y ardían de un modo terrible: — «debo hacer algo»— pensó— y se estiró alcanzando la botella. El animal estaba dando la vuelta para saltar nuevamente, cuando…; haciendo un máximo esfuerzo, arrojó la botella con todas sus fuerzas en dirección del roedor atinando de lleno en su cabeza; la cual producto del golpe estalló, quedando allí en el suelo destrozada y salpicando la pared con los repugnantes contenidos de su cabeza."

"Tomando aliento, logró ponerse de pie a fin de ir a socorrer a sus hijos. Consiguió dar un par de pasos cuando nuevamente empezó a escuchar los siniestros murmullos. Aquello ruidos que la condujeron a a ese lugar. En aquel momento fue capaz de notar que todo el piso se movía. Las cosas en el sótano empezaron a desplazarse llevados por una fuerza invisible proveniente del subsuelo. La sangre en el rostro y la pobre iluminación le impedían ver con claridad. Limpió su con la manga de la blusa. Y finalmente pudo aclarar su visión; más, permaneció en el sitio inmóvil a causa del espanto de lo que veía a su alrededor."

"—No, ¡Dios mío! No, por favor…"

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno” de:

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sábado, 6 de febrero de 2016

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno”


http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2016/02/fragmento-de-la-novela-el-visitante.html



SOLO PARA ADULTOS

“…No tuvo que caminar demasiado para llegar al lugar que había divisado desde su habitación. Para su sorpresa comprobó que estaba colmado de gente. La música era estridente pudiendo notar a algunas mujeres y hombres que como él, estaban solos. También se encontraban parejas bailando; las risas y gritos de júbilo se escuchaban por todo el lugar; no sabía qué estaban celebrando, pero a él eso no le importaba. Lo que quería y necesitaba era matar el tiempo, olvidarse de todo."

" Uno de los cantineros trataba de entretener a la gente de la barra haciendo malabares con las botellas antes de servir las bebidas. Dos parejas se hallaban en una de las mesas bebiendo y conversando. También estaba un grupo de jóvenes riendo y festejando las “piruetas” del cantinero; aplaudiendo sus gracias al momento de servir las copas. Otra pareja por allá se besaba como si quisieran comerse. El humo de los cigarros era denso, parecía que en el local hubiera neblina. Las luces de colores y la estridencia de la música hacían casi imposible sostener una conversación; pero — ¡qué diantres!— la gente quiere parrandear. Al diablo con todo, afuera la lluvia empezaba a disminuir y las nubes daban paso a una luna llena radiante."

" En ese momento sintió deseos de ir al baño. Durante su camino tuvo que traspasar un río de gente bailando, gritando y brincando. En la entrada de los sanitarios observó a dos mujeres abrazadas besándose apasionadamente; una tenía un zarcillo en la nariz y el cabello peinado como una cresta de gallo de colores: rosa, verde y azul, con los ojos resaltados con la pintura negra sobre sus párpados. La otra estaba con el cabello en puntas como si se tratara de la Estatua de La Libertad; ambas vestidas de negro, con esa moda de mallas y botas del mismo color, cadenas y tatuajes. Había parejas abrazadas, gente drogándose en el pasillo. Todo el mundo se encontraba extasiado, envuelto en un frenesí alocado de música, alcohol y drogas sin que nadie prestara atención a lo que sucedía a su alrededor."

" Finalmente llegó a su destino y vio que había hombres y mujeres por igual. Los cubículos de los sanitarios en su mayoría se encontraban cerrados; desde abajo se podía apreciar por la cantidad de pies que había más de una persona y en otros por las posiciones y ruidos, era fácil deducir que no solamente estaban haciendo sus necesidades, si no fornicando o quién sabía qué. Por fin se abrió una puerta y pudo entrar a descargarse, tenía unas ganas de orinar terribles; luego de ello se sintió mejor y más animado. Cuando salía fue capaz de observar en el reflejo del enorme espejo sobre los lavamanos la puerta entreabierta de uno de los cubículos, y pudo darse cuenta de un tipo de barba y bigotes arrodillado en el piso estaba prodigando sexo oral a otro sujeto que no logró distinguir; los hombres y mujeres iban y venían sin cesar. "

" Estaba un poco mareado pero a la vez la adrenalina lo iba acelerando. Algunas mujeres bailaban solas con esas ropas raras, donde predominaba el negro y el cuero. Hombres disfrazados de mujeres, mujeres disfrazadas de hombres y todos bailaban; así fuera solos o acompañados. Trató de llegar al bar para pedir una copa, pero fue imposible; había demasiada gente. En ese punto, comenzó a detallar el local pudiendo notar que estaba decorado como si celebraran el día de brujas: calabazas, calaveras, murciélagos de plástico, telarañas y luces colgando de las paredes y el techo. Gente con disfraces de vampiros, esqueletos y demás. Bebidas humeantes y las pinturas luminosas reinaban por doquier, entonces la vio…"

" No era muy alta, de cabello negro con rayos dorados y rojos, ojos grandes, un poco rellena, pero tenía grandes senos que se le asomaban por el escote del vestido negro que terminaba en una atrevida minifalda que a duras penas ocultaba el final de sus nalgas. Era una especie de mortaja sexy rematada por una botas de cuero. Sus ojos estaban remarcados con sombras oscuras y colmillos de plástico que le sentaban muy bien dándole una apariencia siniestra y a la vez atractiva. .. se aproximó un poco y la vio bailando con un grupo, ella lo miró y pudo percibir entre los salvajes reflejos de las luces: ¿una sonrisa? Era una invitación a bailar. Se acercó aún más y pudo notar su piel blanquísima que contrastaba con la oscuridad de su vestido."

" …intentó hablar pero no pudo escuchar su propia voz. La estridente música hacia que la gente se comunicara a gritos. En ese momento pudo apreciar que del ombligo de la mujer colgaba un adorno en forma de león plateado y cuando ésta abrió la boca, notó que en la lengua poseía una bola pequeña de metal que la atravesaba. Instintivamente pudo percibir que estaba excitado. Como adivinando sus pensamientos ella sacó la lengua y la comenzó a mover; éste advirtió que se encontraba en un círculo de gente quienes bailaban alrededor de ambos pero no decían nada. Alguien alcanzó a la mujer una copa con un líquido verde, humeante que bebió y luego se acercó al hombre. Lo agarró con una mano por la nuca ofreciéndole sus labios; cuando lo besó pasó su lengua dentro de su boca y a la vez el líquido que acababa de beber. Éste lo sintió en su paladar como iba pasando a través de su garganta y esófago, quemándole el estómago y llegando a su cabeza como la explosión de un cartucho de dinamita. De inmediato empezó a ver estrellas blancas sintiendo la lengua de su pareja revisando su boca con fuerza y sensualidad. La pequeña bola de metal le hacía cosquillas en el paladar, dejándose llevar por la placentera y erótica sensación. Los recuerdos de… y de… se iban desvaneciendo hasta que, por fin Lago Feliz, puedo escapar de la prisión de sus pensamientos."

" La abrazo con vigor y comenzó a tocarla por todos lados; centrando su atención en las nalgas, caderas, pubis y senos. Estaba excitado como un animal en celo y ella correspondió a su impulso tocándolo de igual manera; sus ojos brillaban como centellas cada vez que las luces se reflejaban en ellos. Prosiguieron allí, mientras la gente continuaba bailando: se estaban comiendo a besos. No eran caricias; era un manoseo violento, obsceno y salvaje. Sintió la mano de la mujer en su entrepierna restregando su erguido miembro y luego se detuvo. Lo sujetó de una mano e hizo que la siguiera hacia otro lado, guiándolo entre el mar de gente. Atravesando la pista de baile hasta llegar a un extremo donde había una reja de madera. Tras esta había una puerta disimulada que a simple vista era difícil reconocer. Bloqueando el paso se hallaba un corpulento hombre vestido de blanco; su disfraz semejaba al de un enfermero o cirujano. Los atuendos de los asistentes al local eran tan raros y diversos que ya nada le llamaba la atención. El “cirujano” les abrió la puerta; en ese momento pudo ver que había una escalera que descendía a lo que parecía una especia de sótano. Titubeó un poco antes de entrar pero un “beso francés” y una buena manoseada de su nueva amiga, disiparon cualquier sombra de duda. Así fueron bajando, hasta llegar a una habitación, con una cama rectangular adornada con flores y estatuas alrededor: eran efigies de ángeles, vírgenes y santos. La iluminación era exigua. Apenas una luz amarillenta que simulaba provenir de la parte posterior de la cabecera de la cama..."

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno” de:

Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“El Visitante Maligno” y “El Visitante Maligno II” disponibles en Amazon (Kindle)
www.amazon.com/Fernando-Sobenes/e/B005H895FQ

lunes, 4 de enero de 2016

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno”





SOLO PARA ADULTOS

Todas las estatuas estaban de pie, rodeando algo que todavía no se distinguía, con el rostro hacia allí como si las hubieran colocado a propósito con el objeto de mirar hacia ese sitio en particular. Los ángeles, figuras de Cristo, santos y vírgenes habían sido dispuestos en círculo, decenas de ellos increíblemente se sostenían en pie, sin sus bases, realmente era un locura. Casi escondido, se veía un angosto pasillo entre éstas que permitía ingresar al lugar a donde miraban.

martes, 29 de diciembre de 2015

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón.

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/12/fragmento-de-la-novela-el-visitante.html



“…Sus deseos de salir a toda costa de aquella orcina habitación fueron opacados por el agónico llamado de esa especie de alma en pena. Dio un paso atrás separándose de la puerta, mientras veía con resignación cómo la añorada casa iba desapareciendo ante su vista, al igual que la luminosidad; en tanto que las hojas de la puerta se cerraban convirtiéndose en un infranqueable muro. Luego de ello se dirigió al cadáver de donde salió aquel sombrío llamado.”

sábado, 19 de septiembre de 2015

Fragmento de la novela: El Visitante Maligno II de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón


SOLO PARA ADULTOS
“…Los cuatro haces de luces comenzaron a deslizarse entre la penumbra, intentando identificar aquel misterioso y singular emplazamiento.”

“…Se trataba de un espacio de forma circular similar a una gruta, de más o menos setenta metros de diámetro; formado por ramas secas de color marrón oscuro que circundaban el lugar, enredándose desde sus bases y que iban ascendiendo hasta cuatro metros de altura terminando de unirse en la parte superior formando una empalizada. Conformando un techo impermeable e inexpugnable, que impedía la filtración del viento o la luz. El suelo era de tierra seca, haciendo difícil que planta alguna hubiera podido florecer en aquel yermo terreno. Todo el lugar estaba plagado de inmensas telarañas blancas; que brillaban de un modo fantasmal al ser tocadas por los refulgentes rayos emitidos por las lámparas de mano, como espectrales anuncios de neón encendidos durante la madrugada en un pueblo abandonado. En aquel intimidante y sepulcral claustro se divisaban las formas de una treintena de troncos, anchos y mustios, clavados como estacas en el suelo y entrelazados por algunas de sus raíces muertas que afloraban sobre el suelo y que en algún momento intentaron alcanzar a su igual, cual si fuera un abrazo piadoso en búsqueda de consuelo ante la inminencia de la llegada de la muerte. Estaban de igual forma cubiertos del tejido arácnido y se estiraban hasta tocar el techo uniéndose con el resto de las ramas. Parecían ser momias dormidas en aquel escalofriante lugar, en espera de ser llamadas por alguna fuerza sobrenatural para despertarlas de su descanso eterno.”



Fragmento de la novela: El Visitante Maligno II de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“El Visitante Maligno I” y “El Visitante Maligno II” disponibles en formato digital en Amazon (Kindle)

viernes, 11 de septiembre de 2015

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

SOLO PARA ADULTOS

“…Un murmullo sordo al igual que el quejido proveniente de un emplazamiento oculto bajo la tierra, comenzó a invadir el recinto y los maderos lánguidos e inertes otrora sin vida, comenzaron a vibrar levemente hasta comenzar a sacudirse al tiempo que el susurro aumentó en intensidad; transformándose en un conjunto de chillidos de angustia y espanto emitidos por un sinfín de voces, profiriendo lamentos de aquellos espíritus martirizados y encerrados en aquel espectral lugar.”



“…Sin mirar hacia atrás y subyugado por el horror,… corrió hacia la entrada y arrojándose sobre la tierra, comenzó a reptar huyendo de aquel demencial cubil. Prefería perecer ahogado por la crecida de las aguas o empeorar sus heridas, a permanecer un segundo más entre aquellas apariciones malévolas y letales. Se arrastró como un poseído aguantando los cortes y aguijonazos que se clavaban en su cuerpo como puñales e iban destrozando su piel, abriendo nuevas heridas sobre las que ya tenía haciéndole exudar sangre. Sin embargo, apenas pudo llegar hasta la mitad de su recorrido. Las traicioneras plantas se enredaron en su cuerpo de manera tal que le hicieron equivocar el camino, así que en lugar de dirigirse por donde había ingresado, se desvió; llegando a un lugar más y más reducido, donde le era imposible proseguir o retroceder. El pobre hombre gritaba con desesperación, pero los sonidos espectrales provenientes de aquella cueva se mezclaban con sus alaridos de dolor confundiéndose como uno más de ellos. Las púas lo aprisionaron como si fuera un pez en una letal red arropándolo en un horrendo y agudo abrazo, exprimiendo su sangre hasta la última gota.”




Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón




El Visitante Maligno I
El Visitante Maligno II

Disponibles en Amazon (Kindle)


viernes, 28 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II”de: Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“…El sacerdote trató de “sanar” al joven por medio de oraciones y consejos a sus padres pero éste; en lugar de mejorar, iba cada vez peor. Se burlaba del clérigo, lo insultaba y despreciaba todo aquello que tuviera que ver con la religión. Decía que era el demonio, gritaba blasfemias y emitía sonidos extraños de animales. Algunos de los pueblerinos juraban que en su comunidad se producían “acontecimientos sobrenaturales”, como en el caso de un becerro que nació con dos cabezas, o cuando una de las vacas parió a un ternero muerto. Otros juraban haber visto al muchacho volar en medio de la noche a través del campo; e inclusive, comentaron que el chico se aparecía en las casas en cualquier momento, caminado en los techos espeluznando a sus moradores… “
“El párroco, siendo incapaz de poder auxiliar al adolescente, solicitó ayuda a su iglesia y éstos enviaron a un especialista. Un religioso exorcista quien se encargó del caso. Luego de un profundo examen llevado a cabo por el referido sacerdote, se determinó que el joven se hallaba poseído por el demonio y que era necesario actuar cuanto antes, para arrojar al mal y salvar su alma inmortal…”


“La ordalía del muchacho duró tres larguísimos y torturantes meses, en los cuales tuvo que soportar sesiones de rezos que se repetían hasta cuatro o cinco veces por día. Ayuno forzoso— para purificar y fortalecer su espíritu—, baños con agua helada —con la intención de menguar la resistencia del demonio— entre otras cosas; además del asedio psicológico y presión religiosa al que fue sometido…”


“Pero el muchacho se hundía en los infiernos cada vez más. Berreaba como un animal y maldecía sin cesar. Sus palabras se convertían en un monzón de insultos cada vez que el sacerdote le mostraba el crucifijo y le arrojaba agua bendita al cuerpo. Lloraba constantemente y hasta suplicaba que lo soltaran—en sus momentos de lucidez—sin embargo, el clérigo insistía en continuar con los ritos eclesiásticos para lograr su cometido.”


“Al final, luego de noventa días de lucha contra el mal y que el poseído no reaccionará a la palabra de Dios, los padres convinieron —pese a las objeciones del exorcista— a llevarlo a un hospital.”


“El joven fue trasladado de emergencia y los médicos al examinarlo se encontraron con un cuadro desolador: neumonía, escorbuto, deshidratación, anemia y una delgadez pavorosa. Parecía un esqueleto viviente rescatado de un campo de concentración. Sus huesos estaban cubiertos frágilmente por su descolorida y delgada piel. Perdió más de treinta kilogramos de peso además de parte del cabello. Tenía escaras en la espalda, así como en otras partes del cuerpo. Decía palabras incoherentes y se había vuelto foto fóbico debido a su forzado enclaustramiento para evitar que se hiciera daño, por prescripción del exorcista…”


“Luego de llevar a cabo una serie de pruebas clínicas entre el médico y el jefe de psiquiatría coincidieron en su diagnóstico: Esquizofrenia paranoide. Trastorno disociativo: demoniomanía. Esta última desarrollada e incrementada debido a los factores externos a los que el paciente fue sometido —en referencia a los rituales religiosos y reforzados por el entorno del enfermo—. 


“El psiquiatra recomendó internar al joven en el hospital bajo estricta observación y llevar a cabo un tratamiento por medio de la hipnosis y medicamentos, con el fin de poder controlar sus trastornos…”




"EL VISITANTE MALIGNO I" 
 "ELVISITANTE MALIGNO  II"





Disponibles en Amazon, en formato digital (para Kindle)

viernes, 14 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón


http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/08/fragmento-de-la-novela-el-visitante_14.html
SOLO PARA ADULTOS

“…Utilizando un destornillador que encontró en un rincón del cuarto, el experto palanqueó la cerradura forzándola causando un poco de ruido. Abrió la primera gaveta donde encontró una biblia y algunos documentos. En la segunda, una botella de whiskey medio vacía, una linterna y unas esposas plásticas. En la última otro grupo de papeles y al lado, una cámara digital. Encendió la cámara y comenzó a revisar su contenido. La memoria extraíble era de treintaidós gigas y estaba prácticamente llena donde guardaba miles de instantáneas y algunos clips de películas. Coloco las fotos en el formato de galería y procedió a examinar una por una. Se podían veían imágenes de la iglesia: la fachada, el interior, el jardín exterior. En algunas otras: paisajes, ciudades y tiendas. Nada fuera de lo normal. Continuó observando y hubo una que le llamó la atención. Se veía al público en la iglesia antes de iniciarse la misa, pero se enfocaba principalmente en los niños. Iba pasando las fotografías y cada vez se mostraban más reveladoras. Quien capturó las imágenes hizo la toma empleando el zoom de acercamiento. Los rostros y partes del cuerpo de los menores eran los objetivos fotográficos. Cabellos, ojos, boca, cuello, entrepiernas, glúteos. No terminó de ver los retratos ya que eran demasiadas así que los dejó por un momento y empezó a observar los vídeos. Eligió uno al azar y lo que vio lo hizo enmudecer de rabia y tristeza…”
“El monaguillo se encontraba apoyado con los brazos abiertos sobre un lavamanos mientras abría la boca respirando entrecortadamente y su rostro señalaba el dolor que venía soportando, a la vez que el clérigo arremetía por detrás con violencia, sosteniendo la cámara digital a la altura de su pecho y con la otra jalaba el cabello del adolescente. Ambos se hallaban desnudos. La imagen se reflejaba a través del espejo del cuarto de baño capturando el momento de sodomía en todo su terrible drama. El muchacho lloraba y decía:
—No, por favor. Ya no, ya no más…
— ¿Cómo que no más?—Decía el cura —di que te gusta. Vamos, dímelo conejito. Díselo a papi…
—Por favor; no más, no me haga más daño…
— ¡DIME QUE TE GUSTA!, ¡DIME QUE TE GUSTA!... — gritaba — mientras le propinaba golpes con la mano abierta en las nalgas, la espalda y el rostro…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón disponible en Amazon (para Kindle)

domingo, 9 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: “EL VISITANTE MALIGNO II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/08/fragmento-de-la-novela-el-visitante_9.html
  Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“…salió del baño todavía desnudo, con la mirada en blanco, como si estuviera en otro lugar; en otro mundo. Yendo a su dormitorio abrió la gaveta de la mesita de noche y cogió una llave; luego de esto, caminó por el pasadizo de la parte de arriba de la casa hasta llegar al final. Tiró del cordón del techo e hizo descender la escalera plegable que conducía el ático. Ascendió lentamente y encendió la luz. Avanzó hasta el fondo, al lado de la ventana y comenzó a levantar unas cajas hasta que descubrió un baúl grande y pesado de color bronce que tenía una cerradura de metal. Introdujo la llave en la hendidura y giró hasta escuchar el “trac” que anunció su apertura y empezó a extraer lo que éste guardaba: Una chaqueta militar de color crema y manchas verde claras, así como un pantalón y gorra, al igual que las botas del ejército de color arena que completaron su uniforme de campaña. Un cinturón y fornitura marrón claro y debajo de todo; dos pistolas Beretta calibre nueve milímetros semiautomática. Ocho cargadores, varias cajas de cartuchos, un puñal de asalto en su vaina y seis granadas fragmentarias M67. Cogiendo un paño se agachó sobre el piso dándose a la tarea de limpiar su calzado. Luego se vistió con el uniforme y después calzó sus botas. Levantando la chaqueta acomodó el correaje alrededor de su cintura ciñéndolo con fuerza al igual que el resto de la fornitura y luego se dio a la tarea de alimentar las cacerinas. Acto seguido las insertó en las cananas; abasteció las pistolas y las rastrilló colocándoles el seguro. Introdujo una en la funda en el cinturón del lado derecho y la otra a la altura del muslo izquierdo, luego envainó el puñal en el compartimiento especial de su pantalón de camuflaje. Sobre su pecho en dos filas, como racimos de uvas, se encontraban sujetas las granadas explosivas al arnés. Poniéndose la gorra, cerró el cofre y se dirigió hacia la escalera para ir hacia la parte de abajo; atravesó el pasadizo continuando hasta el baño y volvió a situarse frente al espejo, desde donde la imagen del espectro lo miraba. El hombre lo saludó a la usanza militar y se retiró. La aparición en el cristal empezó a reírse, a carcajadas de forma brutal, enfermiza, horrenda…”

NOVELA: "EL VISITANTE MALIGNO II"
Disponible en Amazon (para Kindle)

martes, 4 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de FERNANDO EDMUNDO SOBENES BUITRÓN

 SOLO PARA ADULTOS.






“…La entidad caminó hacia lado izquierdo del hombre y se arrodilló sobre la yerba. Luego de esto cogió el martillo y los clavos sujetándolos con una mano, en tanto que con la otra tomó el brazo del torturado y lo estiró con brusquedad haciéndolo coincidir con el travesaño. 

— Por favor…, te lo suplico…, no lo hagas. —dijo…
La bestia volteó su terrible rostro mirando a los ojos de su presa y replicó:
—Eres un hipócrita. ¿Qué ha pasado con los rezos y pedidos a tu Dios? ¿No querías emularlo? ¿No querías ser digno de Él? Deberías estar feliz; estás viviendo lo que dicen que padeció. Tienen más de dos mil años con ese cuento y tú,… que dices amarlo y llenas tu casa con todos esos ridículos objetos, ¿Te rehúsas a seguir sus pasos? ¿Cuántas veces tú y tu familia le han rogado diciendo que aceptaban Su voluntad? ¿Dónde está tu fe? maldito embustero…

Dicho esto, colocó uno de los clavos sobre la muñeca izquierda de su víctima mientras levantaba el martillo apuntando al cielo, disponiéndose a dar el primer golpe.

—Debes agradecerme, ya que hoy aprenderás una lección: No poner tus esperanzas en algo que nunca te ha escuchado. Lástima que sea en esta circunstancia. Sin embargo; como dicen por allí, nunca es tarde para aprender —dijo soltando una risotada—Eso en lo que crees y llamas Dios, está por allí cagándose de risa, viendo cómo sufres y mueres por Él…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón Disponible en Amazon (Kindle)

viernes, 3 de julio de 2015

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón.

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/07/fragmento-de-la-novela-el-visitante.html

“…Volteó pesadamente y todo a su alrededor se desarrolló de una forma irreal al igual que si estuviera reproduciendo en cámara lenta. Podía ver cómo los soldados enemigos se acercaban rematando a los heridos, disparándoles y degollándolos con saña. Desatando toda su crueldad en los sobrevivientes, transformando el desierto en un protervo espectáculo infernal. El ardor inicial desapareció y en ese instante su cerebro por fin pudo emitir la orden de levantarse; correr y escapar. Intentó incorporarse, pero una nueva explosión se hizo presente a su lado como un fantasma aparecido de la nada. Aturdido se apoyó con las manos en la arena para ponerse de pie, pero para su desdicha, pudo comprobar que le faltaban las piernas. Habían sido arrancadas como consecuencia del estallido y se estaba desangrando. Los soldados iraquíes estaban cerca; los rostros enemigos iban aclarándose mientras…, levantando la cara desde el suelo, los veía sin poder reincorporarse. Estaba resignado a su fatal destino, cuando se percató desconcertado que se trataba de niños. Utilizaban uniformes que no iban con sus cuerpos, les quedaban grandes y grotescos; pero hacían gala de un sadismo y ferocidad inimaginables. Algunos heridos recibían disparos en las cabezas a boca de jarro, mientras otros eran destazados con lentitud. Otros eran decapitados y los soldados se arrojaban las cabezas, jugando con ellas riendo y gritando. Como si se tratara de un partido de futbol. Las risas menudas, infantiles y alegres, contrastaban con el pánico del momento, la oscuridad de la noche y la inminencia de la muerte que ya sentía próxima."

"Se sentía desfallecer cuando los pequeños soldados dejaron de jugar y se acercaron rodeándole y permanecieron mirándolo desangrar abandonado sobre la arena. El primero de ellos, que acababa de decapitar a uno de los heridos, tenía el casco muy grande que le cubría parte de la cara. Había dejado su fusil en el piso y en la mano derecha blandía el machete que estaba teñido de rojo con el que estuvo masacrando a los soldados y se le acercó lentitud. Siempre su sueño llegaba hasta allí y se despertaba sudando espantado; pero ese día, el soldado se quitó el casco...”

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

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