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jueves, 27 de abril de 2017

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II"




“…Dicen que; cuando una persona se encuentra en una situación de peligro, en la que está en juego su existencia y justo antes de fallecer, atraviesan por su cabeza en forma de una película los eventos más importantes que ha experimentado durante la vida: amores, alegrías, desengaños…entre otros recuerdos. Esto quizás mitigue en algo el pavoroso momento de enfrentar a la muerte. Principalmente cuando uno se encuentra consciente y puede percibir que el final de sus días llegará en instantes, de una manera ineludible. Pero por desgracia ese no fue el caso de.... No fue rápido, ni perdió el sentido y tampoco sufrió un paro cardíaco. Al momento de impulsarse y lanzarse al vacío, sus extremidades inferiores producto del pánico al verse forzadas a realizar algo que no deseaban y que iba contra el instinto de conservación de cada ser humano, permanecieron rígidas y tercamente, en lugar de impulsarlo alejándolo del rascacielos, continuaron inmóviles; tiesas como postes de acero, ocasionando que se precipitara hacia adelante pero sin separarse del edificio; lo cual causó que cayera de cabeza con los brazos extendidos con dirección al piso aunado a una ráfaga de viento que lo mantuvo adherido a la estructura, causando la fricción de su rostro desde el piso ochenta al sesenta. Frotando su piel contra la pared de cemento como si fuera un rallador de queso, desintegrando la parte izquierda de la cara: desapareciendo la oreja, piel, músculos, nervios, encías y llegando hasta el hueso. Produciendo una lacerante e insoportable sensación de ardimiento. Quería gritar pero su boca era una masa similar a un puré sangriento de donde solo escapaba un gruñido sordo y le era imposible abrir. Agitaba los brazos en forma perpendicular con desesperación como si tratase de volar, intentando en vano sostenerse de algo para detener la caída mientras su corazón exaltado quería escapar a través de su prisión de carne y huesos. Al llegar al piso sesenta, su hombro y brazo derecho colisionaron de lleno con uno de los salientes de la fachada de concreto, causando fracturas múltiples; lo que hizo que se alejara unos centímetros del edificio permitiendo continuar su cita con el asfalto sin interrupciones. El inmisericorde ardor del rostro, se mezcló con las enloquecedoras punzadas de dolor que sentía en lo que permanecía del hombro y su pulverizado brazo, amén de la alucinante sensación de vacío y vértigo que salía desde la base de su estómago; pasaba por su garganta y llegaba hasta su cerebro al ver que las personas, vehículos y edificaciones crecían velozmente. Aterrizó dentro de un automóvil descapotable BMW con el techo cerrado que se encontraba vacío. Atravesó la cubierta de fibra de vidrio y destrozó el vehículo al tiempo que su cuerpo se desmembró como si fuera un marioneta de trapo esparciendo músculos, órganos, huesos, sangre y diversos fluidos en el interior del convertible. Para… ese trayecto de casi once segundos estuvo colmado de dolor, agonía y espanto; y fueron largos, demasiado largos. Eternos…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de:


"El Visitante Maligno "
"El Visitante Maligno II"
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domingo, 25 de septiembre de 2016

Fragmento de la novela de terror: "EL VISITANTE MALIGNO"




Fragmento de la novela de terror: “EL VISITANTE MALIGNO” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

SOLO PARA ADULTOS

“—«Qué paradoja— Pensó— La Biblia dice con claridad que no se adoraran imágenes de ningún tipo. ¡Qué contradicción!»
Caminó por el pasadizo central, a lo largo de ese corredor testigo de la fe de muchas personas que acudían a poner su esperanza y sus ilusiones en la religión. ¡Cuántas ceremonias se habían realizado en ese lugar!; ¡cuántas bodas, bautizos, confirmaciones, comuniones y demás se habían llevado a cabo en ese recinto! A veces por las noches le gustaba estar allí; y así, rodeado por el silencio, se colocaba en uno de los asientos con las luces apagadas y le parecía escuchar el murmullo de las oraciones y las súplicas al Señor que ahora le causaban tristeza y desilusión.
—« ¡Pobre gente!—recapacitó— ¡Qué engañados y manipulados! y yo tengo mucho que ver en eso.»
…era el párroco del pueblo desde que se inauguró. En un comienzo; realizaba las misas y daba sus sermones apegado a todo lo que había aprendido en el seminario. No razonaba y su fe era inmensa. El amor por Dios y su Iglesia le nublaban los sentidos impidiendo que fuera capaz de ver más allá. De ser capaz de entender lo que había detrás de todo. El gran negocio; la gran estafa que venía desde El Vaticano, no eran para él. Estaba harto y lo que colmó su decepción fue ese “experto”; el especialista nombrado desde las más altas autoridades del poder, para ejecutar las expulsiones demoníacas.
— ¡Qué estupidez!, ¡qué gran mentira e hipocresía!, La gente no merece ser engañada de esa forma.
Sentado en la primera fila de las bancas observaba los cuadros colgados en las paredes donde se podía apreciar frescos de la vía crucis de Jesús. Miraba los ventanales, y los vitrales con azulejos de colores que representaban santos, a la Virgen y demás. El elegante piso era de mármol de color beige, y los adornos de la capilla distaban muchísimo de ser austeros.
— ¿Qué hemos hecho?—dijo —Esto no es lo que tú querías, ¿qué necesidad tenemos de venir a un sitio así para comunicarnos contigo? ¿Acaso únicamente si estamos aquí nos escucharas? ¿Si no venimos, no lo harás? ¿Es que quizás no interpretamos lo que tú deseas Señor? ¿Lo qué nos ocurre es un castigo de tu parte? ¿Debemos todos de pagar por las culpas de los demás? Dime, por favor Señor.
Poniéndose de pie se dirigió al altar y miró fijamente a los ojos del Cristo crucificado diciéndole:
— ¿Es esto una venganza por lo que te hicimos? ¿Tu padre nos envió esta penitencia por haberte asesinado? ¿Por qué permites todo esto? ¿Qué es lo que quieres? ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?— gritó con desaliento.
Sentía que el corazón le latía con fuerza mientras una gran tribulación lo invadía por completo.
—No; estas imágenes no representan a Dios. Esta doctrina no lo representa. Tan solo es una excusa para que algunos se llenen de riquezas, poder y placeres en su nombre. No tenemos contacto con Dios; con el Dios verdadero. Aquel que tiene el poder sobre el bien y el mal; el creador de todo lo que existe, ha existido y existirá. Estamos tan obsesionados con nosotros mismos; en vivir bien, en tener riquezas, en obtener cada día más poder sin importarnos los demás, que somos capaces de los más execrables crímenes con la finalidad de satisfacernos. Por mezquindad y egoísmo sin que nos importe el sufrimiento del prójimo; hemos prostituido el significado de Dios y nos escudamos en su nombre, para hacer lo que nos viene en gana y ampararnos en ello.”
— ¡Cínicos, mentirosos y blasfemos!, eso es lo que somos; nuestra fe va de acuerdo en lo que podemos ganar. Sádicos y manipuladores; ponemos la imagen de un ser humano siendo masacrado; flagelado, crucificado y asesinado a la vista y paciencia de todos los que acuden aquí, sin importar que haya niños que tienen que soportar esa imagen salida de una película de terror. De una mente perversa y maquiavélica que ha urdido la imagen del hijo de Dios, sangrante y agonizante. Con una corona de espinas enterrada en su cabeza; sendos clavos atravesando sus manos y pies, y una herida sangrante en el costado siendo humillado y destrozado con el fin de causar una malsana devoción. Absurdo remordimiento y lástima. ¡Qué miserables!, ¿cómo he sido parte de esto?”
—Dios debe ser amor; regocijo, bienestar, perdón y absolución. No amenazas, chantajes, venganzas y castigos. No personas siendo torturadas; ni recuerdos de “santos” y estigmatizados. Tampoco recuerdos de persecuciones y masacres; ni manipulaciones de sacrificios llevados a cabo “por nosotros”.
—Estaba ciego sin percatarme de toda esta farsa; de cómo he sido engañado y como millones de personas son engatusadas y manejadas a través de su fe en Dios. Cómo esto se viene trasladando a través de los años y de generación en generación imponiendo dogmas e ideas para mantener a la Iglesia; a una doctrina que nunca debió existir de esta forma. Ni se mantuviera con la credulidad de la gente y ni siquiera respeta los preceptos que aparecen en la Biblia, errados o no.
—Señor; quiero creer en ti—mientras las lágrimas comenzaron a humedecer su pálido rostro—deseo creer que realmente existes. Pero al ver todo lo que está sucediendo tengo dudas. No quiero eso. Deseo saber que de verdad existes y que todo ocurre por alguna razón. Perdóname por haberte ofendido siendo cómplice de esta “iglesia”, quiero en verdad sentirte Señor, no nos desampares. No permitas que el mal siga haciendo daño.

Cayó de rodillas en el piso y continuó llorando sin consuelo…”

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sábado, 18 de junio de 2016

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón




SOLO PARA ADULTOS


“Parada bajo la ducha inmóvil y callada,… lloraba con tristeza, mientras su cuerpo era bañado por el líquido transparente que no lograba despojarla de esa sensación de rabia y amargura a causa de la experiencia que atravesó hacía unas horas. Se sentía sucia y vejada. El hombre la había utilizado como si fuera una cualquiera. Al igual que si se hubiera tratado de una mujerzuela y sin ningún tipo de consideración. Sin que contaran para nada todos sus años de matrimonio; sin que respetara sus deseos y lo que más le afectaba era que no le hubiera importado ser sorprendido por sus hijos. El ataque sexual fue brutal, humillante y doloroso. El ardor del orificio entre sus nalgas aún era agudo y la hacía sentirse miserable… «Fui ultrajada—pensó—fui violada por mi esposo…» Cogiendo el jabón comenzó a frotarse el cuerpo como una maníaca, intentado despojarse de esa costra de suciedad que percibía en su piel que se introdujo hasta sus tejidos óseos y llegó hasta el fondo de su ser. En ese instante odiaba a su marido. Nunca pensó que algún día sucedería eso. Lógicamente con tantos años de estar juntos hubo ocasiones en que discutieron e inclusive pelearon por nimiedades, pero jamás ocurrió algo similar que la hiciera opinar de aquel modo…”


“El firmamento cual si fuera un oscuro escenario cargado de diamantes, rodeaba a la luna que aparecía radiante brillando a plenitud. Parecía una diva en medio de millares de espectadores que destellaban de admiración ante su impresionante figura. El viento soplaba trayendo consigo un suave hálito con aroma a pinos desde el bosque, que se esparcía por todo el poblado con el perfume embriagador de la naturaleza. A esa hora de la noche casi no circulaban vehículos y el vecindario se mostraba apacible y placentero. Las calles se hallaban desiertas con los faroles encendidos en ambos lados de la calzada, al igual que senderos brillantes entre la indiferente penumbra. Lago Feliz se mostraba como un mar de puntos fluorescentes, como pequeñas estrellas sobre la tierra similares a un gran nacimiento navideño. Si no fuera por los resplandores que emitían las viviendas indicando la presencia de sus habitantes, se hubiera podido afirmar que se trataba de un pueblo fantasma…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de

“EL VISITANTE MALIGNO” y “EL VISITANTE MALIGNO II”
Disponibles en Amazon (Kindle)


domingo, 27 de marzo de 2016

Fragmento de la novela de terror: "El Visitante Maligno II"





"...Pese a ser católico, le costaba creer —como mostraba el documento—que… hubiese sido víctima de Lucifer. «Al menos en la forma en que lo mostraba la Iglesia»—especuló—."


"...Intuía que en realidad la intención del clero era la de crear un mártir, la figura de un nuevo nombre que le hiciera publicidad. Nada más conveniente que demostrar de una vez por todas que existía el demonio y por ende el infierno. Había mucha información sobre exorcismos y posesiones. La Internet estaba plagada de vídeos de las llamadas posesiones diabólicas; además existía una gran variedad de películas y novelas al respecto que en verdad, lo único que demostraban era la falsedad de tales “apoderamientos satánicos”, “enajenaciones del alma” o como quiera que se le llamase. Por lo tanto con este asesinato, más de dos milenios de la existencia del catolicismo justificaba su razón de ser. De un lado quedaban todos los desaciertos, abusos, excesos y demás actos execrables cometidos por los integrantes de la Iglesia Católica en nombre de Dios que se suscitaron a lo largo de la historia. ¿Qué mejor oportunidad para demostrar la autoridad, pertinencia y vigencia de las enseñanzas bíblicas? ¿Cómo no creer entonces sobre lo trascendental de la Iglesia de Cristo en el ser humano? Ahora por fin, quedarían por el suelo las explicaciones científicas sobre posesiones diabólicas. Nietzsche tendría que estar ardiendo en el infierno arrepentido por todo lo que había escrito sobre ésta y el sacerdocio. Era una oportunidad inigualable a fin de expiar sus atrocidades y demás iniquidades. De una vez y para siempre erradicarían el ateísmo y silenciarían a esas personas que criticaban injustificadamente al clero. Pero esto iba mucho más lejos; colocarse como la más importante, única y verdadera religión del mundo era una ocasión que no se podía desaprovechar. Lograr la supremacía mundial inclusive sobre los gobiernos, como la representación absoluta e inequívoca de Dios en la tierra. He ahí la razón por la cual lo buscaron para llevar a cabo una investigación que arrojara unos resultados en los que les permitiera basar esa premisa..."


Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“El Visitante Maligno” y “El Visitante Maligno II” disponibles en Amazon (Kindle)



martes, 29 de diciembre de 2015

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón.

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/12/fragmento-de-la-novela-el-visitante.html



“…Sus deseos de salir a toda costa de aquella orcina habitación fueron opacados por el agónico llamado de esa especie de alma en pena. Dio un paso atrás separándose de la puerta, mientras veía con resignación cómo la añorada casa iba desapareciendo ante su vista, al igual que la luminosidad; en tanto que las hojas de la puerta se cerraban convirtiéndose en un infranqueable muro. Luego de ello se dirigió al cadáver de donde salió aquel sombrío llamado.”

sábado, 19 de septiembre de 2015

Fragmento de la novela: El Visitante Maligno II de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón


SOLO PARA ADULTOS
“…Los cuatro haces de luces comenzaron a deslizarse entre la penumbra, intentando identificar aquel misterioso y singular emplazamiento.”

“…Se trataba de un espacio de forma circular similar a una gruta, de más o menos setenta metros de diámetro; formado por ramas secas de color marrón oscuro que circundaban el lugar, enredándose desde sus bases y que iban ascendiendo hasta cuatro metros de altura terminando de unirse en la parte superior formando una empalizada. Conformando un techo impermeable e inexpugnable, que impedía la filtración del viento o la luz. El suelo era de tierra seca, haciendo difícil que planta alguna hubiera podido florecer en aquel yermo terreno. Todo el lugar estaba plagado de inmensas telarañas blancas; que brillaban de un modo fantasmal al ser tocadas por los refulgentes rayos emitidos por las lámparas de mano, como espectrales anuncios de neón encendidos durante la madrugada en un pueblo abandonado. En aquel intimidante y sepulcral claustro se divisaban las formas de una treintena de troncos, anchos y mustios, clavados como estacas en el suelo y entrelazados por algunas de sus raíces muertas que afloraban sobre el suelo y que en algún momento intentaron alcanzar a su igual, cual si fuera un abrazo piadoso en búsqueda de consuelo ante la inminencia de la llegada de la muerte. Estaban de igual forma cubiertos del tejido arácnido y se estiraban hasta tocar el techo uniéndose con el resto de las ramas. Parecían ser momias dormidas en aquel escalofriante lugar, en espera de ser llamadas por alguna fuerza sobrenatural para despertarlas de su descanso eterno.”



Fragmento de la novela: El Visitante Maligno II de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“El Visitante Maligno I” y “El Visitante Maligno II” disponibles en formato digital en Amazon (Kindle)

viernes, 11 de septiembre de 2015

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

SOLO PARA ADULTOS

“…Un murmullo sordo al igual que el quejido proveniente de un emplazamiento oculto bajo la tierra, comenzó a invadir el recinto y los maderos lánguidos e inertes otrora sin vida, comenzaron a vibrar levemente hasta comenzar a sacudirse al tiempo que el susurro aumentó en intensidad; transformándose en un conjunto de chillidos de angustia y espanto emitidos por un sinfín de voces, profiriendo lamentos de aquellos espíritus martirizados y encerrados en aquel espectral lugar.”



“…Sin mirar hacia atrás y subyugado por el horror,… corrió hacia la entrada y arrojándose sobre la tierra, comenzó a reptar huyendo de aquel demencial cubil. Prefería perecer ahogado por la crecida de las aguas o empeorar sus heridas, a permanecer un segundo más entre aquellas apariciones malévolas y letales. Se arrastró como un poseído aguantando los cortes y aguijonazos que se clavaban en su cuerpo como puñales e iban destrozando su piel, abriendo nuevas heridas sobre las que ya tenía haciéndole exudar sangre. Sin embargo, apenas pudo llegar hasta la mitad de su recorrido. Las traicioneras plantas se enredaron en su cuerpo de manera tal que le hicieron equivocar el camino, así que en lugar de dirigirse por donde había ingresado, se desvió; llegando a un lugar más y más reducido, donde le era imposible proseguir o retroceder. El pobre hombre gritaba con desesperación, pero los sonidos espectrales provenientes de aquella cueva se mezclaban con sus alaridos de dolor confundiéndose como uno más de ellos. Las púas lo aprisionaron como si fuera un pez en una letal red arropándolo en un horrendo y agudo abrazo, exprimiendo su sangre hasta la última gota.”




Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón




El Visitante Maligno I
El Visitante Maligno II

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viernes, 28 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II”de: Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“…El sacerdote trató de “sanar” al joven por medio de oraciones y consejos a sus padres pero éste; en lugar de mejorar, iba cada vez peor. Se burlaba del clérigo, lo insultaba y despreciaba todo aquello que tuviera que ver con la religión. Decía que era el demonio, gritaba blasfemias y emitía sonidos extraños de animales. Algunos de los pueblerinos juraban que en su comunidad se producían “acontecimientos sobrenaturales”, como en el caso de un becerro que nació con dos cabezas, o cuando una de las vacas parió a un ternero muerto. Otros juraban haber visto al muchacho volar en medio de la noche a través del campo; e inclusive, comentaron que el chico se aparecía en las casas en cualquier momento, caminado en los techos espeluznando a sus moradores… “
“El párroco, siendo incapaz de poder auxiliar al adolescente, solicitó ayuda a su iglesia y éstos enviaron a un especialista. Un religioso exorcista quien se encargó del caso. Luego de un profundo examen llevado a cabo por el referido sacerdote, se determinó que el joven se hallaba poseído por el demonio y que era necesario actuar cuanto antes, para arrojar al mal y salvar su alma inmortal…”


“La ordalía del muchacho duró tres larguísimos y torturantes meses, en los cuales tuvo que soportar sesiones de rezos que se repetían hasta cuatro o cinco veces por día. Ayuno forzoso— para purificar y fortalecer su espíritu—, baños con agua helada —con la intención de menguar la resistencia del demonio— entre otras cosas; además del asedio psicológico y presión religiosa al que fue sometido…”


“Pero el muchacho se hundía en los infiernos cada vez más. Berreaba como un animal y maldecía sin cesar. Sus palabras se convertían en un monzón de insultos cada vez que el sacerdote le mostraba el crucifijo y le arrojaba agua bendita al cuerpo. Lloraba constantemente y hasta suplicaba que lo soltaran—en sus momentos de lucidez—sin embargo, el clérigo insistía en continuar con los ritos eclesiásticos para lograr su cometido.”


“Al final, luego de noventa días de lucha contra el mal y que el poseído no reaccionará a la palabra de Dios, los padres convinieron —pese a las objeciones del exorcista— a llevarlo a un hospital.”


“El joven fue trasladado de emergencia y los médicos al examinarlo se encontraron con un cuadro desolador: neumonía, escorbuto, deshidratación, anemia y una delgadez pavorosa. Parecía un esqueleto viviente rescatado de un campo de concentración. Sus huesos estaban cubiertos frágilmente por su descolorida y delgada piel. Perdió más de treinta kilogramos de peso además de parte del cabello. Tenía escaras en la espalda, así como en otras partes del cuerpo. Decía palabras incoherentes y se había vuelto foto fóbico debido a su forzado enclaustramiento para evitar que se hiciera daño, por prescripción del exorcista…”


“Luego de llevar a cabo una serie de pruebas clínicas entre el médico y el jefe de psiquiatría coincidieron en su diagnóstico: Esquizofrenia paranoide. Trastorno disociativo: demoniomanía. Esta última desarrollada e incrementada debido a los factores externos a los que el paciente fue sometido —en referencia a los rituales religiosos y reforzados por el entorno del enfermo—. 


“El psiquiatra recomendó internar al joven en el hospital bajo estricta observación y llevar a cabo un tratamiento por medio de la hipnosis y medicamentos, con el fin de poder controlar sus trastornos…”




"EL VISITANTE MALIGNO I" 
 "ELVISITANTE MALIGNO  II"





Disponibles en Amazon, en formato digital (para Kindle)

viernes, 14 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón


http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/08/fragmento-de-la-novela-el-visitante_14.html
SOLO PARA ADULTOS

“…Utilizando un destornillador que encontró en un rincón del cuarto, el experto palanqueó la cerradura forzándola causando un poco de ruido. Abrió la primera gaveta donde encontró una biblia y algunos documentos. En la segunda, una botella de whiskey medio vacía, una linterna y unas esposas plásticas. En la última otro grupo de papeles y al lado, una cámara digital. Encendió la cámara y comenzó a revisar su contenido. La memoria extraíble era de treintaidós gigas y estaba prácticamente llena donde guardaba miles de instantáneas y algunos clips de películas. Coloco las fotos en el formato de galería y procedió a examinar una por una. Se podían veían imágenes de la iglesia: la fachada, el interior, el jardín exterior. En algunas otras: paisajes, ciudades y tiendas. Nada fuera de lo normal. Continuó observando y hubo una que le llamó la atención. Se veía al público en la iglesia antes de iniciarse la misa, pero se enfocaba principalmente en los niños. Iba pasando las fotografías y cada vez se mostraban más reveladoras. Quien capturó las imágenes hizo la toma empleando el zoom de acercamiento. Los rostros y partes del cuerpo de los menores eran los objetivos fotográficos. Cabellos, ojos, boca, cuello, entrepiernas, glúteos. No terminó de ver los retratos ya que eran demasiadas así que los dejó por un momento y empezó a observar los vídeos. Eligió uno al azar y lo que vio lo hizo enmudecer de rabia y tristeza…”
“El monaguillo se encontraba apoyado con los brazos abiertos sobre un lavamanos mientras abría la boca respirando entrecortadamente y su rostro señalaba el dolor que venía soportando, a la vez que el clérigo arremetía por detrás con violencia, sosteniendo la cámara digital a la altura de su pecho y con la otra jalaba el cabello del adolescente. Ambos se hallaban desnudos. La imagen se reflejaba a través del espejo del cuarto de baño capturando el momento de sodomía en todo su terrible drama. El muchacho lloraba y decía:
—No, por favor. Ya no, ya no más…
— ¿Cómo que no más?—Decía el cura —di que te gusta. Vamos, dímelo conejito. Díselo a papi…
—Por favor; no más, no me haga más daño…
— ¡DIME QUE TE GUSTA!, ¡DIME QUE TE GUSTA!... — gritaba — mientras le propinaba golpes con la mano abierta en las nalgas, la espalda y el rostro…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón disponible en Amazon (para Kindle)

domingo, 9 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: “EL VISITANTE MALIGNO II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/08/fragmento-de-la-novela-el-visitante_9.html
  Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

“…salió del baño todavía desnudo, con la mirada en blanco, como si estuviera en otro lugar; en otro mundo. Yendo a su dormitorio abrió la gaveta de la mesita de noche y cogió una llave; luego de esto, caminó por el pasadizo de la parte de arriba de la casa hasta llegar al final. Tiró del cordón del techo e hizo descender la escalera plegable que conducía el ático. Ascendió lentamente y encendió la luz. Avanzó hasta el fondo, al lado de la ventana y comenzó a levantar unas cajas hasta que descubrió un baúl grande y pesado de color bronce que tenía una cerradura de metal. Introdujo la llave en la hendidura y giró hasta escuchar el “trac” que anunció su apertura y empezó a extraer lo que éste guardaba: Una chaqueta militar de color crema y manchas verde claras, así como un pantalón y gorra, al igual que las botas del ejército de color arena que completaron su uniforme de campaña. Un cinturón y fornitura marrón claro y debajo de todo; dos pistolas Beretta calibre nueve milímetros semiautomática. Ocho cargadores, varias cajas de cartuchos, un puñal de asalto en su vaina y seis granadas fragmentarias M67. Cogiendo un paño se agachó sobre el piso dándose a la tarea de limpiar su calzado. Luego se vistió con el uniforme y después calzó sus botas. Levantando la chaqueta acomodó el correaje alrededor de su cintura ciñéndolo con fuerza al igual que el resto de la fornitura y luego se dio a la tarea de alimentar las cacerinas. Acto seguido las insertó en las cananas; abasteció las pistolas y las rastrilló colocándoles el seguro. Introdujo una en la funda en el cinturón del lado derecho y la otra a la altura del muslo izquierdo, luego envainó el puñal en el compartimiento especial de su pantalón de camuflaje. Sobre su pecho en dos filas, como racimos de uvas, se encontraban sujetas las granadas explosivas al arnés. Poniéndose la gorra, cerró el cofre y se dirigió hacia la escalera para ir hacia la parte de abajo; atravesó el pasadizo continuando hasta el baño y volvió a situarse frente al espejo, desde donde la imagen del espectro lo miraba. El hombre lo saludó a la usanza militar y se retiró. La aparición en el cristal empezó a reírse, a carcajadas de forma brutal, enfermiza, horrenda…”

NOVELA: "EL VISITANTE MALIGNO II"
Disponible en Amazon (para Kindle)

martes, 4 de agosto de 2015

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de FERNANDO EDMUNDO SOBENES BUITRÓN

 SOLO PARA ADULTOS.






“…La entidad caminó hacia lado izquierdo del hombre y se arrodilló sobre la yerba. Luego de esto cogió el martillo y los clavos sujetándolos con una mano, en tanto que con la otra tomó el brazo del torturado y lo estiró con brusquedad haciéndolo coincidir con el travesaño. 

— Por favor…, te lo suplico…, no lo hagas. —dijo…
La bestia volteó su terrible rostro mirando a los ojos de su presa y replicó:
—Eres un hipócrita. ¿Qué ha pasado con los rezos y pedidos a tu Dios? ¿No querías emularlo? ¿No querías ser digno de Él? Deberías estar feliz; estás viviendo lo que dicen que padeció. Tienen más de dos mil años con ese cuento y tú,… que dices amarlo y llenas tu casa con todos esos ridículos objetos, ¿Te rehúsas a seguir sus pasos? ¿Cuántas veces tú y tu familia le han rogado diciendo que aceptaban Su voluntad? ¿Dónde está tu fe? maldito embustero…

Dicho esto, colocó uno de los clavos sobre la muñeca izquierda de su víctima mientras levantaba el martillo apuntando al cielo, disponiéndose a dar el primer golpe.

—Debes agradecerme, ya que hoy aprenderás una lección: No poner tus esperanzas en algo que nunca te ha escuchado. Lástima que sea en esta circunstancia. Sin embargo; como dicen por allí, nunca es tarde para aprender —dijo soltando una risotada—Eso en lo que crees y llamas Dios, está por allí cagándose de risa, viendo cómo sufres y mueres por Él…”

Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón Disponible en Amazon (Kindle)

viernes, 3 de julio de 2015

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón.

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/07/fragmento-de-la-novela-el-visitante.html

“…Volteó pesadamente y todo a su alrededor se desarrolló de una forma irreal al igual que si estuviera reproduciendo en cámara lenta. Podía ver cómo los soldados enemigos se acercaban rematando a los heridos, disparándoles y degollándolos con saña. Desatando toda su crueldad en los sobrevivientes, transformando el desierto en un protervo espectáculo infernal. El ardor inicial desapareció y en ese instante su cerebro por fin pudo emitir la orden de levantarse; correr y escapar. Intentó incorporarse, pero una nueva explosión se hizo presente a su lado como un fantasma aparecido de la nada. Aturdido se apoyó con las manos en la arena para ponerse de pie, pero para su desdicha, pudo comprobar que le faltaban las piernas. Habían sido arrancadas como consecuencia del estallido y se estaba desangrando. Los soldados iraquíes estaban cerca; los rostros enemigos iban aclarándose mientras…, levantando la cara desde el suelo, los veía sin poder reincorporarse. Estaba resignado a su fatal destino, cuando se percató desconcertado que se trataba de niños. Utilizaban uniformes que no iban con sus cuerpos, les quedaban grandes y grotescos; pero hacían gala de un sadismo y ferocidad inimaginables. Algunos heridos recibían disparos en las cabezas a boca de jarro, mientras otros eran destazados con lentitud. Otros eran decapitados y los soldados se arrojaban las cabezas, jugando con ellas riendo y gritando. Como si se tratara de un partido de futbol. Las risas menudas, infantiles y alegres, contrastaban con el pánico del momento, la oscuridad de la noche y la inminencia de la muerte que ya sentía próxima."

"Se sentía desfallecer cuando los pequeños soldados dejaron de jugar y se acercaron rodeándole y permanecieron mirándolo desangrar abandonado sobre la arena. El primero de ellos, que acababa de decapitar a uno de los heridos, tenía el casco muy grande que le cubría parte de la cara. Había dejado su fusil en el piso y en la mano derecha blandía el machete que estaba teñido de rojo con el que estuvo masacrando a los soldados y se le acercó lentitud. Siempre su sueño llegaba hasta allí y se despertaba sudando espantado; pero ese día, el soldado se quitó el casco...”

Fragmento de la novela: "El Visitante Maligno II" de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

miércoles, 6 de mayo de 2015

Fragmento de la novela:" EL VISITANTE MALIGNO II" de FERNANDO EDMUNDO SOBENES BUITRÓN.

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/05/fragmento-de-la-novela-el-visitante_6.html




            "...Embargada por las memorias suspiraba con nostalgia por todas aquellas cosas que pasaron juntos. Las lágrimas comenzaron  a resbalar sobre sus mejillas con ese sentimiento que brotaba desde lo más íntimo de su ser. Era una mezcla de diferentes emociones que en ese instante la hicieron flaquear un poco. Pero al recordar el rostro colmado de pavor de… y su llanto ocasionado por el maltrato de su padre, causó que la sensación de rabia cercenara de un golpe aquellas evocaciones que alguna vez fueron felices. De un momento a otro, envuelta en sus cavilaciones y sin saber cómo, se encontraba frente a la casa. Tomó el sobre y lo introdujo en la cartera, luego salió del auto con el bolso colgado de su hombro. Un sol desganado y deslucido se mostraba a través de unas capas de nubes sombrías dispersas que se iban acumulando poco a poco en una opaca mañana. Las mariposas amarillas, verdes y anaranjadas —tan comunes revoloteando por los jardines de las casas—estaban ausentes, al igual que las aves marrones que volaban en grupos; aquel día parecían haber elegido quedarse en los árboles y nidos aletargados por ese gris y arisco día.  


            Se detuvo frente a la entrada y de su bolso extrajo una llave que introdujo en la cerradura y abrió la puerta. Un desagradable hálito a suciedad, moho y orines la inundó haciendo que se cubriese la nariz tratando de evitar oler esa terrible pestilencia. La sala se hallaba en parte a oscuras, con las ventanas cubiertas por las cortinas dejando a duras penas penetrar algo de la tenue iluminación que llegaba del exterior.  Avanzó unos pasos dirigiéndose hacia uno de los ventanales, pero tropezó con algo que la hizo trastabillar, hasta casi rodar sobre el piso. Debido a que no podía ver con claridad, se adelantó hasta la pared donde se encontraba el interruptor y encendió la luz.


            El interior de la vivienda —su casa que tanto esfuerzo les costó levantar— se había convertido en un ambiente irreconocible. Los muebles estaban destrozados, partidos en pedazos. Parecía que los hubieran acuchillado brutalmente y mostraban sus entrañas de goma espuma blanca esparcida por el piso. Las mesas de vidrio y madera yacían rotas por diferentes lugares. La alfombra verde oscura lucía huecos por diferentes lados y manchas secas de líquidos derramados. En el lugar donde estuvo colgado el televisor de pared tan solo quedaban los soportes metálicos, mientras éste se apreciaba sobre el piso despedazado. Igual suerte corrieron los diferentes cuadros, lámparas y muebles que de forma patética, adornaban la sala de estar como si se tratara de un campo de batalla. 


             … miraba a su alrededor aún incrédula de lo que tenía ante sí. Pero lo más impresionante era la “nueva decoración” de la casa. Palabras, miles y miles de ellas dibujadas con diferentes colores: rojo, blanco y negro a largo y ancho de las paredes y el techo, que fueron utilizadas como un amplio lienzo y las letras las cubrían a plenitud. El estilo cursivo y enérgico indicaba que su autor era su esposo.

            —«Oh, cielos…—pensó— ¿Qué es esto?, ¿Qué sucedió aquí?»

            Aproximándose a la pared pudo por fin leer las palabras que la hicieron temblar de espanto:

            — ¡Puta, maldita puta! ¡Te voy a matar! No nos podrás separar. Perra. Bastardo hijo de puta. Te mataré al igual que a la perra de tu madre…

            — ¡Por todos los santos, se volvió loco!—murmuró impresionada…

            Continuó avanzando con dirección hacia la cocina, siguiendo el sendero de destrucción y suciedad que habían convertido su hogar en un muladar siniestro y pavoroso. La misma situación de caos y abandono se repetía en ese recinto, los platos destrozados en el piso al igual que los vasos hacían que su avance fuera difícil, teniendo que observar con cuidado los lugares donde posaba sus pies debido a los filosos fragmentos que se hallaban sobre el suelo. La refrigeradora desconectada y con la puerta abierta, despedía ese olor fétido a comida descompuesta que abarcaba la vivienda con aquella pestilencia enfermiza… Sin desear estar allí un segundo más decidió retirarse y llamar a la policía. Empezó a desandar su camino con dirección hacia la puerta de salida y podía observar su vehículo aparcado en la calle. Sentía miedo, mucho miedo; su instinto femenino le gritaba por un altavoz que se fuera, que se largara de ese lugar cuanto antes. Estaba convencida de que su vida corría peligro. De manera intempestiva, la puerta se cerró de golpe al tiempo que se extinguía la luz, dejándola sumida en aquel horror…"


Fragmento de la novela: “El Visitante Maligno II” de
Fernando Edmundo Sobenes Buitrón

"El Visitante Maligno I" y "El Visitante Maligno II"

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