Mostrando entradas con la etiqueta Lovecraft. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lovecraft. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de septiembre de 2014

miércoles, 9 de octubre de 2013

"El Horror de Dunwich" de H.P. Lovecraft



Howard Philip Lovecraft
EL HORROR DE DUNWICH

                                                                       (Para móvil)

domingo, 3 de febrero de 2013

Cuento de H.P. Lovecraft "En la Cripta"





                                                                

                                       EN LA CRIPTA

H. P. Lovecraft


sábado, 29 de octubre de 2011

Cuento: " La Llamada Cthulhu" de H.P. Lovecraft


Hoy en víspera de Halloween, quiero compartir con ustedes este cuento de H:P. Lovecraft . "La Llamada Cthulhu" ojalá les agrade...

I.
El Horror en Arcilla.

A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.
Los teósofos han adivinado la imponente grandeza del ciclo cósmico en el que nuestro mundo y la raza humana no son sino un incidente transitorio. Los filósofos han hecho insinuaciones acerca de extrañas supervivencias en términos que podrían helar la sangre si no se enmascarasen tras un suave optimismo. Pero no procede de ellos la visión de épocas prohibidas que me hace sentir escalofríos cada vez que pienso en ella y me vuelve loco en mis sueños. Esa pequeña visión, como todas las pavorosas visiones de la realidad. fue el producto de una reconstrucción accidental a partir de varias cosas diferentes, en este caso un antiguo artículo de periódico y las notas de un profesor fallecido. Espero que nadie más sea capaz de repetir   esta   reconstrucción;   de   hecho,   si   yo   viviera   lo   bastante,   jamás   aportaría conscientemente un solo eslabón más a tan horrible cadena. Creo que el profesor también tenía intención de silenciar aquella parte de la que tuvo conocimiento, así como de haber destruido sus notas si no le hubiera sobrevenido una repentina muerte.

viernes, 21 de octubre de 2011

“El Grito del Muerto” de H.P.Lovecraft


"El grito del muerto" de H.P. Lovecraft.

El grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert West, horror que enturbió los últimos años de nuestra vida en común. Es natural que una cosa como el grito de un muerto produzca horror, ya que, evidentemente, no se trata de un suceso agradable ni ordinario. Pero yo estaba acostumbrado a esta clase de experiencias; por tanto, lo que me afectó en esa ocasión fue cierta circunstancia especial. Quiero decir, que no fue el muerto lo que me asustó.
Herbert West, de quien era yo compañero y ayudante, poseía intereses científicos muy alejados de la rutina habitual de un médico de pueblo. Esa era la razón por la que, al establecer su consulta en Bolton, había elegido una casa próxima al cementerio. Dicho brevemente y sin paliativos, el único interés absorbente de West consistía en el estudio secreto de los fenómenos de la vida y de su culminación, encaminados a reanimar a los muertos inyectándoles una solución estimulante. Para llevar a cabo estos macabros experimentos era preciso estar constantemente abastecidos de cadáveres humanos muy frescos; porque aún la más mínima descomposición daña la estructura del cerebro; y humanos, y descubrimos que el preparado necesitaba una composición específica, según los diferentes tipos de organismos. Matamos docenas de conejos y cobayas para tratarlos, pero este camino no nos llevó a ninguna parte. West nunca había conseguido plenamente su objetivo porque nunca había podido disponer de un cadáver suficientemente fresco. Necesitaba cuerpos cuya vitalidad hubiera cesado muy poco antes; cuerpos con todas las células intactas, capaces de recibir nuevamente el impulso hacia esa forma de movimiento llamado vida. Había esperanzas de volver perpetua esta segunda vida artificial mediante repetidas inyecciones; pero habíamos averiguado que una vida natural ordinaria no respondía a la acción. Para infundir movimiento artificial, debía quedar extinguida la vida nocturna: los ejemplares debían ser muy frescos, pero estar auténticamente muertos. 

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares

Ratings and Recommendations by outbrain

El Visitante Maligno II