viernes, 21 de octubre de 2011

“El Grito del Muerto” de H.P.Lovecraft


"El grito del muerto" de H.P. Lovecraft.

El grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert West, horror que enturbió los últimos años de nuestra vida en común. Es natural que una cosa como el grito de un muerto produzca horror, ya que, evidentemente, no se trata de un suceso agradable ni ordinario. Pero yo estaba acostumbrado a esta clase de experiencias; por tanto, lo que me afectó en esa ocasión fue cierta circunstancia especial. Quiero decir, que no fue el muerto lo que me asustó.
Herbert West, de quien era yo compañero y ayudante, poseía intereses científicos muy alejados de la rutina habitual de un médico de pueblo. Esa era la razón por la que, al establecer su consulta en Bolton, había elegido una casa próxima al cementerio. Dicho brevemente y sin paliativos, el único interés absorbente de West consistía en el estudio secreto de los fenómenos de la vida y de su culminación, encaminados a reanimar a los muertos inyectándoles una solución estimulante. Para llevar a cabo estos macabros experimentos era preciso estar constantemente abastecidos de cadáveres humanos muy frescos; porque aún la más mínima descomposición daña la estructura del cerebro; y humanos, y descubrimos que el preparado necesitaba una composición específica, según los diferentes tipos de organismos. Matamos docenas de conejos y cobayas para tratarlos, pero este camino no nos llevó a ninguna parte. West nunca había conseguido plenamente su objetivo porque nunca había podido disponer de un cadáver suficientemente fresco. Necesitaba cuerpos cuya vitalidad hubiera cesado muy poco antes; cuerpos con todas las células intactas, capaces de recibir nuevamente el impulso hacia esa forma de movimiento llamado vida. Había esperanzas de volver perpetua esta segunda vida artificial mediante repetidas inyecciones; pero habíamos averiguado que una vida natural ordinaria no respondía a la acción. Para infundir movimiento artificial, debía quedar extinguida la vida nocturna: los ejemplares debían ser muy frescos, pero estar auténticamente muertos. 

domingo, 16 de octubre de 2011

"El Coco" de Stephen King

 

Hoy quisiera compartir con ustedes un cuento tomado de la novela "The Night Shift" del gran escritor Stephen King, donde hace gala de su gran calidad narrativa: "EL COCO"; disfrútenla..

EL COCO
STEPHEN KING

—Recurro a usted porque quiero contarle mi historia –dijo el hombre acostado sobre el diván del doctor Harper.
El hombre era Lester Billings, de Waterbury, Connecticut. Según la ficha de la enfermera Vickers, tenía veintiocho años, trabajaba para una empresa industrial de Nueva York, estaba divorciado, y había tenido tres hijos. Todos muertos.
—No puedo recurrir a un cura porque no soy católico. No puedo recurrir a un abogado porque no he hecho nada que deba consultar con él. Lo único que hice fue matar a mis hijos. De uno en uno. Los maté a todos.
El doctor Harper puso en marcha el magnetófono.
Billings estaba duro como una estaca sobre el diván, sin darle un ápice de sí. Sus pies sobresalían, rígidos, por el extremo. Era la imagen de un hombre que se sometía a una humillación necesaria. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho, como un cadáver. Sus facciones se mantenían escrupulosamente compuestas. Miraba el simple cielo raso, blanco, de paneles, como si por su superficie desfilaran escenas e imágenes.
—Quiere decir que los mató realmente, o...
—No. –Un movimiento impaciente de la mano—. Pero fui el responsable. Denny en 1967. Shirl en 1971. Y Andy este año. Quiero contárselo.
El doctor Harper no dio nada. Le pareció que Billings tenía un aspecto demacrado y envejecido. Su cabello raleaba, su tez estaba pálida. Sus ojos encerraban todos los secretos miserables del whisky.
—Fueron asesinados, ¿entiende? Pero nadie lo cree. Si lo creyeran, todo se arreglaría.
—¿Por qué?
—Porque...

jueves, 13 de octubre de 2011

Autor novel: Raúl Álvarez Quiñones



Desde España me llega la obra de otro talentoso escritor; se trata del poeta Raúl Álvarez Quiñones quien ha publicado su primer trabajo: “POEMAS DE LA CALLE”. Me cuenta que tiene 36 años, empezó a escribir por amor y ahora lo hace por diversión. En estos momentos viene escribiendo una novela de género negro. 
Un pequeño abrebocas de su trabajo:

“Una vez, alguien, me preguntó por qué escribía.
Le miré a los ojos, intente sonreír y me encogí de hombros; en ese momento no supe qué contestar:
Quizás escriba para poder contar mentiras; o para esconder verdades entre palabras que nunca lo fueron.
Quizá sea para convertirme en aquellos personajes que nunca he sido y que nunca seré; o para intentar exteriorizar de alguna forma mis vicios y secretos más ocultos.
O quizá solo escriba para expresar aquellos sentimientos que gracias a mi forma de ser jamás saldrían de mi boca; o para que aquella persona que lea aquella poesía, o ese relato pueda olvidar por unos minutos sus problemas;  o para olvidar yo los míos.
Quizá solo escriba para pasar el rato; o simplemente, porque algunas veces me encuentro con un papel y un bolígrafo en mis manos.”

miércoles, 5 de octubre de 2011

AGRADECIMIENTO

AGRADECIMIENTO





Todos los autores como yo que intentamos abrirnos paso en el mundo de las letras, sabemos lo difícil que es poder alcanzar un sitial en este espacio. Sobre todo lograr que una editorial se interese por nuestros escritos. Desde hace casi dos años ando por ese camino  intentando  publicar mi novela obteniendo negativas. Notas amables y en algunos casos ninguna respuesta; lo que algunas veces desmotiva y disuade hasta cierto punto continuar con una carrera incipiente como escritor.

No sé sinceramente si (al estilo de Harry Potter) existe una varita mágica para lograrlo, pero la verdad es que solamente algunos logran tal ansiado fin de llegar al público a través de una empresa constituida como es una editorial; la que cuenta con los recursos necesarios para tal fin.

Por eso decidí lanzarme en solitario. Publicar por mi cuenta para que mis escritos no queden solamente en el ordenador, y puedan ser vistos por diferentes personas a las que les pueda agradar mi manera de narrar mis pensamientos.

Llegado a este punto; sería mezquino de mi parte no agradecer a todos aquellos sites (blogs y otras páginas) que han tenido la amabilidad de; aún sin conocerme,  publicitar  mi trabajo de manera desinteresada y solidaria para que pueda alcanzar a todos mis posibles lectores. Se encuentran en la barra de la izquierda del blog bajo el título: “Sitios Amigos” la cual voy actualizando a medida que nuevas personas me ayudan en esta ardua labor que al parecer nunca termina. Uno se imagina que lo más trabajoso es  concluir la obra; yo diría que lo más complejo es hacerla ver la luz.

De igual manera, este modesto espacio está a la orden para que los autores noveles como yo, puedan promocionar sus obras, con mucho gusto estaré encantado de publicarlas.

Quiero también anunciar que; aproximadamente en el mes de Junio de 2012 estará disponible la segunda parte de mi novela, la cual tiene como título: “El Visitante Maligno II”: “Daños colaterales”

Una vez más mil gracias a todas las personas que me vienen apoyando, reciban un fuerte abrazo de mi parte.

Fernando Sobenes

lunes, 12 de septiembre de 2011

"El Miserere" de Gustavo Adolfo Bécquer




 Otro extraordinario cuento de Bécquer; un gran clásico...



EL MISERERE
(Leyenda religiosa)

Hace algunos meses que, visitando la célebre abadía de Fitero, y ocupándome en revolver algunos volúmenes de su abandonada biblioteca, descubrí en uno de sus rincones dos o tres cuadernos bastante antiguos, cubiertos de polvo y hasta comenzados a roer por los ratones.
Era un Miserere.
Yo no sé música; pero le tengo tanta afición que, aun sin entenderla, suelo coger a veces la partitura de una ópera y me paso las horas muertas hojeando sus páginas, mirando los grupos de notas más o menos apiñados, las rayas, los semicírculos, los triángulos y las especies de etcéteras que llaman llaves, y todo esto sin comprender una jota ni sacar maldito el provecho.
Consecuente con mi manía, repasé los cuadernos, y lo primero que me llamó la atención fue que, aunque en la última página había una palabra latina, tan vulgar en todas las obras, finis, la verdad era que el Miserere no estaba terminado, porque la música no alcanzaba sino hasta el décimo versículo.
Esto fue, sin duda, lo que me llamó la atención primeramente; pero luego que me fijé un poco en las hojas de música, me chocó más aún el observar que en vez de esas palabras italianas que ponen en todas, como maestoso, allegro, ritardando, piú vivo, a piacere, había unos renglones escritos con letra muy menuda y en alemán, de los cuales algunos servían para advertir cosas tan difíciles de hacer como esto: Crujen..., crujen los huesos, y de sus médulas ha de parecer que salen los alaridos; o esta otra: La cuerda aúlla sin discordar, el metal atruena sin ensordecer; por eso suena todo y no se confunde nada, y todo es la Humanidad que solloza y gime; o la más original de todas, sin duda, recomendada al pie del último versículo: Las notas son huesos cubiertos de carne; lumbre inextinguible, los cielos y su armonía..., fuerza:..., fuerza y dulzura. 

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