viernes, 16 de enero de 2015

El Visitante Maligno II... (Fragmento) Capítulo VII

http://elvisitantemaligno.blogspot.com/2015/01/el-visitante-maligno-ii-fragmento.html




“…permanecía estático; hipnotizado, contemplando los ojos del hombre mientras el cuadro de canibalismo creado por el gran pintor español lo tenía atrapado y no podía desviar la mirada de esos ojos desquiciados que amenazaban con salirse de sus órbitas. Las voces de sus compañeros de clases aún se podían escuchar pero el niño no entendía lo que decían. La maestra continuaba gesticulando; abría y cerraba la boca sin cesar emitiendo sonidos, pero para el menor eso era inútil. No podía comprender lo que hablaba. Era un galimatías de palabras y resonancias que en conjunto se escuchaban como el ruido de monedas, miles y miles de ellas cayendo sobre un piso de metal que retumbaba en su cerebro. El ruido era penetrante y molesto. Le impedía concentrarse para poder distinguir algo de ese torrente de reverberaciones. Empezó a sentir un chirrido agudo en el lado derecho de la cabeza, en tanto continuaba observando al anciano quien comenzó a cobrar vida. Lo miraba directamente a los ojos mientras mordía de manera salvaje el brazo de su indefensa víctima masticando el pedazo de extremidad con la boca abierta. Por las uniones de sus labios se podía observar cómo hilos de sangre caían tiñendo de rojo partes del pecho y la pierna del demente antropófago. El muchacho observaba la pavorosa escena y no atinaba a reaccionar, ya que se hallaba  colmado de miedo. Únicamente su mano derecha temblaba sosteniendo el lápiz sobre el lienzo blanco como si fuera una parte independiente de su humanidad. A la vez que una terrible sensación de náuseas invadía su ser al ver como el fragmento de brazo se entremezclaba triturado en la boca del hombre, y se convertía en una masa roja de huesos; pedazos de músculos, piel, sangre y saliva. Hasta se podía visualizar residuos de carne atrapada entre los dientes de ese lunático.  El niño respiraba con rapidez, mientras un sudor frío hizo que algunas gotas empaparan su frente. A su vez; el anciano había terminado con el brazo y ahora levantando el cadáver, le propinó una tremenda mordida al lado derecho del torso a la altura de las costillas, destrozando los huesos y produciendo un ruido horrible al fracturarlos. Los sonidos en el aula se convirtieron en un murmullo sordo mientras que podía escuchar con nitidez la masticación del abominable anciano triturando con sus dientes y muelas el pedazo de cuerpo arrancado hacía un instante. El chiquillo trataba de hablar pero no podía.  Era como si su lengua pesara una tonelada y le era imposible concentrarse para expresar lo que sentía. Un miedo cerval lo había atravesado inutilizándolo y la respuesta descontrolada de su cuerpo era temblar. El viejo terminó con el torso del despojo y enseguida le tocó el turno a la pierna derecha, la cual tragó rápidamente sin dejar de mirar a su consternado espectador. Así continuó hasta que finalizó de engullir por completo el cuerpo de la criatura. La humanidad del hombre quedó cubierta de escarlata y una alfombra roja a su alrededor dejaba constancia del macabro y salvaje festín. Acto seguido empezó a pasar sus manos sobre la sustancia que cubría su torso y luego llevó sus dedos a la boca; chupándolos, lamiéndolos con fruición, en tanto no perdía de vista a su espeluznado testigo….”



Fragmento de la novela: El Visitante Maligno II de Fernando Edmundo Sobenes Buitrón, disponible en Amazon (Para Kindle)



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