domingo, 29 de abril de 2012

SINOPSIS


Norte de Kuwait en 1991 Primera  Guerra del Golfo Pérsico…

Peter Donovan Teniente del Ejército de los Estados Unidos al mando de un grupo de soldados cae en una emboscada en el desierto de Irak y como consecuencia sucede una masacre. En ese lugar halla un amuleto que guarda en su bolsillo sin saber que encierra un poder oculto y a causa de ello: tiene su primer encuentro aterrador en un sepulcro bajo las arenas del desierto con un ser aterrador, que lo llevará al umbral de la muerte logrando salvarse en el último momento.

Transcurren varios años luego de estos acontecimientos y Peter; después de abandonar el Ejército, se traslada a un lugar en los Estados Unidos  donde se establece y forma una familia. Peter trabaja como Sheriff del pueblo y se reúne con algunos de sus vecinos los fines de semana para compartir en familia. Sus vidas transcurren con tranquilidad y felicidad hasta  que utilizan el amuleto traído desde el desierto para efectuar un juego macabro. Abriendo sin querer una entrada para que la maldad llegue a sus vidas; destruyéndolas: sembrando, horror, espanto y muerte. Fenómenos paranormales, posesiones espeluznantes y muertes trágicas crean un clima de suspenso y terror a esta obra.

Los terribles acontecimientos del lugar hacen que Peter pida ayuda al párroco del pueblo para luchar contra ese ser espeluznante, que no tiene misericordia y comete acciones abominables.
De igual manera se aborda el tema del exorcismo y la visión que tiene la Iglesia al respecto, así como la manipulación que se hace de estas situaciones. Problemas de índole mental que son utilizadas a conveniencia como métodos de propaganda y captación de fieles.

¿Podrá Peter Donovan terminar con la maldad que viene asolando a su comunidad? ¿Habrá alguna manera de terminar con todo el horror que los viene destruyendo?

Descubre el desenlace  de esta novela: “El Visitante Maligno”  de Fernando  Sobenes.

          



¿VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?
¿Existe la vida después de la muerte? ¿Existen Dios y el Diablo? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Todos queremos creer que la vida es un paso hacia otro lugar, hacia otra dimensión que nos depara una  existencia mejor que la actual. Todo se basa en una cuestión de fe, ya que no existe una prueba científica valedera al respecto. 
            Todas las religiones (o muchas de ellas)  abordan el tema de la vida después de la muerte, la reencarnación, el bien y el mal; utilizan estos conceptos y los adaptan a su conveniencia. La figura de un Dios vengativo está presente en la Biblia y la doctrina cristiana la impone, invocando un maniqueísmo radical: Dios o el Diablo, el cielo o el averno; adáptate a nuestras normas o arderás en el fuego del infierno. Amenazas y chantajes, premios y castigos, donde si no abrazamos al primero, caemos irremediablemente en las garras del segundo, condenándonos implacablemente a una existencia eterna, espantosa, en el hoyo sin fin del purgatorio pagando nuestras culpas y siendo objeto de un Dios inmisericorde que nos impone una pena brutal y despiadada para toda la eternidad.
            Si tomamos conciencia de las desgracias tan grandes que ocurren en nuestro planeta desde tiempos inmemorables como: Epidemias, asesinatos, guerras, dictaduras  sangrientas, genocidios, accidentes, catástrofes, desastres naturales, abuso y abandono de menores, personas que nacen con discapacidades, deformidades, enfermedades diversas, en fin; un abanico interminable de plagas, nos preguntamos: ¿Por qué Dios permite todo esto? ¿En verdad quiere que suframos? ¿Debemos estar condenados mientras existamos a pagar las culpas de “nuestros primeros padres” aquellos que cometieron el “pecado original”?
            Si se le consulta a un sacerdote la causa de todas estas desgracias, su respuesta es que las vías del Señor son misteriosas y que dio al hombre libre albedrío.  Es decir; quedamos igual, sin una explicación adecuada y convincente sobre  Dios que nos demuestre su existencia y proceder.
            Por otra parte, el Diablo estaría ganando la batalla contra el bien. El hombre  sufre y comete aberraciones inenarrables contra sus congéneres  desde el inicio de los tiempos; la sangre de inocentes siempre ha sido regada por todo el planeta muchas veces sin  razón alguna.  Desde accidentes  absurdos donde fallecen personas indiscriminadamente sin que muchos hayan tenido siquiera la oportunidad de disfrutar la vida, u otros que caen en las garras de la drogadicción y el alcoholismo.  Las víctimas de las guerras, la explotación infantil, el terrorismo y narcotráfico, el secuestro, el encarcelamiento y sufrimiento de inocentes, el fanatismo religioso que hace tanto daño a la humanidad, las ejecuciones por odio o por naturaleza sexual o racial, harían  pensar que hay una fuerza sobrenatural que está detrás de toda la maldad del ser humano.
            Los valores morales de la sociedad están en estos tiempos más bajos que nunca. Las maravillas del mundo moderno que han contribuido enormemente a la superación de la humanidad, también son ahora su desgracia como en el caso del uso inapropiado de Internet. Donde los niños son las víctimas principales de la maldad que es fácilmente transmitida por esta vía y que no puede ser controlada para evitar enviar mensajes de odio, racistas, de violencia y oscuridad. En las que la iniquidad, depravación y negatividad, están a dos clics de distancia. La globalización es para algunos una bendición mientras que para otros la maldición; depende de cómo se emplee.
            Por mi parte creo que existe algo, un ser superior que ha creado todo con sus cosas buenas y malas y que está en nosotros hacer la diferencia: Amar a los demás, no hacer daño y tratar a otros como queremos ser tratados; pienso que en eso radica el bien y el mal. Hacer el bien es la obra de Dios, hacer el mal es la obra del Diablo, así de simple.
Fernando Sobenes




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